Quiet Light es el alias de la cantante, compositora y productora de Austin, Texas, Riya Mahesh. Estudiante de medicina, la joven de 24 años decía hasta hace poco llevar una doble vida, ya que sus allegados desconocen su faceta musical. Aunque, después de la atención que ha recibido su último mixtape, ‘Blue Angel Sparkling Silver 2‘, es probable que esto haya dejado de ser así.
Su música, personal e inmediata como la escritura de un diario, evoca un pop ensoñador e inasible, y colinda con aquello que una vez se llamó pop hipnagógico, mezclando atmósferas oníricas con destellos de folk, electrónica, ambient o autotune. Ella misma parece abrazar esta descripción al asegurar que pretende que su música evoque una “secuencia de sueños”, una descripción que, sin embargo, no acaba de captar el poder emocional de sus canciones.
Piezas más o menos uptempo, más o menos atmosféricas, como ‘New Dream’ o la adictiva ‘Postinternetfame’, evocan con sus ecos de trip-hop, ambient y electropop un universo sonoro surgido del vasto océano musical disponible en internet, y, por si hiciera falta concretar esta afirmación, dentro del mismo disco en temas como ‘Self Tape’ o ‘Berlin’ caben desde ritmos post-punk hasta un sitar, pero todo sonando siempre como recordado a medias, efectivamente como un sueño que después sabes explicar más o menos.
Su sexto proyecto largo en total, aunque el primero editado a través de True Panther, sello de Oklou o Grace Ives, ‘Blue Angel Sparkling Silver 2’ contiene momentos ciertamente “ensoñadores” como el tema de cierre, ‘You Say I Love You’, la Canción del Día de hoy.
Tonos relucientes de sintetizador y guitarra eléctrica, coros celestiales temporalmente dislocados, un breakbeat ejerciendo de columna vertebral, y la bonita voz de Quiet Light alternando entre su registro más romántico y otro casi ahogado, construyen una preciosa canción de pop electrónico que coquetea con la psicodelia más luminosa y que en algunos puntos incluso parece un remix de una canción de Joni Mitchell, a quien Quiet Light ha reconocido como influencia.
Quizá toda esta conjuración sonora sirve a Quiet Light para procesar un sentimiento de amor no recíproco, como sugiere esa frase de la letra que dice: “You say I love you, but you don’t mean it”. Aún atrapada en una dinámica de dependencia emocional (“when you wanna go, I’ll go / when you wanna swim, I’ll swim”), Quiet Light ofrece una canción con la que soñar despiertos, en un lugar mejor.

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