Por ejemplo, no todas las vitaminas C son iguales: algunas son más estables, otras se oxidan con facilidad y pierden eficacia. Por eso siempre insisto en que no se trata de coleccionar principios, sino de elegir fórmulas donde los ingredientes estén bien combinados y vehiculizados para que realmente funcionen y respeten la piel”.
Cristina Biurrun, directora científica de L’Oréal Groupe, insiste en que si “bien es una forma de iniciar la conversación y educarse, siempre es recomendable que se entienda el producto como un todo formulado científicamente y no solo como una lista de ingredientes. La clave está en el equilibrio: informarse pero también escuchar a la piel y, si es necesario, buscar el consejo de un experto”, afirma poniendo en valor el papel del prescriptor profesional en la compra cosmética.
Como señala Marta Masi, lo que es maravilloso para unas puede ser perjudicial para otras. “El retinol puede transformar una piel madura, pero si lo usa alguien con la barrera cutánea alterada, puede empeorar la situación. Los activos no son universales. Hay que personalizar, y ahí es donde entran los farmacéuticos y dermatólogos para guiar y acompañar”, concluye la experta.
Los activos que dominan la conversación en belleza
Vitamina C
Es uno de los activos más demandados “por su fama antioxidante e iluminadora”, afirma Marta Masi. Un clásico que gusta por sus resultados visibles y que los dermatólogos consideran como “el primer cosmético que hay que poner cada mañana en la piel antes del fotoprotector”. Pero como recalca Ana Molina, no todas las vitaminas C son iguales: algunas son más estables y otras se oxidan con facilidad o pueden ser fotosensibles.
Colágeno
El colágeno es una proteína estructural presente de forma natural en nuestra piel que vamos perdiendo de forma progresiva a partir de los 25 años. Es responsable de la firmeza y elasticidad de la dermis. Gracias a innovadores procedimientos de biotecnología se han conseguido incluir en fórmulas cosméticas algunas de sus fracciones más activas (similares al colágeno humano) para reafirmar, tensar, alisar y recuperar la elasticidad.
Niacinamida
“Se ha ganado el título de multitask de la cosmética por lo bien que se lleva con casi todo”, señala la doctora Ana Molina. ¿Sus bondades? Reduce inflamación, calma la pieles sensibles, refuerza la barrera cutánea, trata imperfecciones y manchas, regula la producción de sebo…“Cada vez gana más protagonismo por su versatilidad a la hora de mejorar textura, manchas y rojeces”, añade la cosmetóloga Raquel González.
Ácido hialurónico
Es sinónimo de hidratación para todo tipo de pieles. La doctora Molina lo compara con “una esponja que hidrata en profundidad y da ese efecto de buena cara instantáneo”. Formulado en diferentes pesos moleculares, los más pequeños consiguen una mayor penetración en la piel y un ligero efecto repulpante. Apodado como el “pantalón vaquero de la cosmética” es un básico en cualquier rutina de cuidado.
Ácido salicílico
También conocido como BHA (betahidroxiácido) es uno de los activos exfoliantes más utilizados en tratamientos antiacné y en protocolos específicos para pieles grasas. Si bien los ácidos exfoliantes en general son perfectos para renovar la piel, en el caso concreto del salicílico se suman sus propiedades antiinflamatorias y seborreguladoras. Elimina las células muertas que hay en la superficie de la piel y ayuda a mantener los poros limpios.
Retinol
“Es casi como el oro líquido en antiedad, pero hay que saber usarlo para que no se convierta en tu peor enemigo”, advierte la doctora Molina. Tiene un efecto retexturizante y alisador que lo han convertido en el activo transformador por excelencia. Como norma general debe usarse de noche e introducirse en la rutina poco a poco, al principio solo un par de veces por semana, para ir generando tolerancia. Las pieles sensibles deben tener especial cuidado.
Retinal
Como afirma la doctora María Marcos, del grupo Pedro Jaén, este retinoide capaz de mejorar la calidad global de la piel es incluso más potente que el retinol, pero con una mayor tolerancia. “Los estudios muestran que mejora arrugas finas y profundas con mínima irritación, además de homogeneizar el color de la piel”, afirma Ludmila Prudkin-Silva, medical manager en ISDIN. Es recomendable usarlo de noche por su acción renovadora.
Péptidos
Estamos aprendiendo a imitar los procesos naturales del cuerpo. El uso de péptidos biomiméticos que replican las funciones de las moléculas naturales para la piel es un ejemplo claro”, explica la directora científica de L’Oréal Groupe en referencia a los péptidos (uno de los activos más buscados en Google) con vocación reafirmante que suele utilizarse para suavizar líneas de expresión y aportar hidratación, firmeza y luminosidad.
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