La quinta temporada de Emily in Paris aterriza en Netflix al completo hoy, 18 de diciembre, y lo hace tras el torbellino que han provocado los adelantos de la serie. Sí, esos adelantos que culminaron con un tráiler en el que se podían adivinar algunos giros en el guion que no iban a gustar nada a quien esto firma. Ya he visto la temporada al completo –supongo que ser el mayor fan de Emily in Paris tiene que tener alguna ventaja como esta– y esto es todo lo que tengo (y puedo) decir al respecto.
Primero, complicado analizar la quinta temporada de ‘Emily in Paris’ sin caer en el ‘spoiler’.
Pero lo intentaremos. Todos sabíamos de ese paso de Emily Cooper en el que abandonaba la sede de la Agencia Grateau en París para encargarse de la apertura de la oficina de Roma. Y, sí, hay mucha Roma en esta nueva temporada. Muchísima. Una Roma que haría palidecer al itinerario de cualquier Free Tour de cuantos existen en la ciudad. Aquí se va a lo grande y nadie se anda con chiquitas: hay reuniones hasta en el Palacio de la Civilización Italiana, ese ejemplo de arquitectura fascista tan sumamente fotografiable.
Roma y la gastronomía italiana son nuevos personajes de la quinta temporada de Emily in Paris. No se necesita mucho más que el compendio de clichés que aquí se muestran para convertir en un lugar tan deseable a la capital italiana como lo fue durante cuatro temporadas la francesa.
Insistimos, complicado no caer en el ‘spoiler’ con todo el salseo que viene.
Me juego la cancelación absoluta por parte de Netflix en el siguiente párrafo, pero allá voy. En los nuevos capítulos de Emily in Paris hay lugar para el amor. Mucho lugar para el amor. Demasiado quizá. Emily Cooper arranca la temporada enamorada hasta los huesos de Marcello Muratori y luego pasan cosas. Mindy arranca la temporada soltera y luego pasan (muchas) cosas. A Alfie y a Gabriel les suceden un millón de cosas, cada una más fuerte que la anterior.
La que también se lo pasa increíblemente bien en esta temporada es Sylvie. La jefa de Agent Grateau sigue jugando a ese juego de poder con Emily y se enamora de un hombre para acabar cayendo rendida ante otro, jugar a dos bandas y convertirse en ese estereotipo de mujer fatal francesa que nos tiene profundamente enamorados desde el primero de los capítulos.
Sí, la quinta temporada de ‘Emily in Paris’ sigue siendo increíble.
Puedo confirmar y confirmo que la serie creada por Darren Star sigue en plena forma y se desarrolla ya sin ningún complejo en todas sus tramas. No descuida en absoluto la faceta de creativa de Emily Cooper, tampoco los estilismos ad hoc para el lugar en el que se desarrolla la trama. Aquí Lily Collins decora a su personaje con estilismos propios de las grandes damas del cine italiano como Mónica Vitti. Todo se desarrolla ante los ojos con esa facilidad que solo se da en las series que funcionan como un absoluto masaje cerebral.

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