La anticipación como aliada para evitar la ansiedad en 2026
Estamos en temporada de expectativas. El nuevo año siempre se presenta ante nosotros como un cuaderno en blanco con ínfulas de convertirse en un best-seller, cuando en el mejor de los casos se quedará una libreta llena de pensamientos e intenciones. Y, ojo, no está mal, porque al fin y al cabo de eso va la vida: de experimentar, equivocarse, a veces triunfar, y vuelta a empezar; el problema es esa necesidad de control, de que todo discurra según lo planeado.
Vivimos adelantándonos a lo que será y esto deja poco margen a la improvisación y le abre la puerta a la frustración. Planificamos con meses de antelación cualquier evento para descubrir, apenas termina, que nos sentimos vacíos, tristes y decepcionados. ¿Por qué entonces volvemos a repetirlo una y otra vez? Según los expertos, la anticipación puede ayudarnos a encontrar motivación, propósito y cargarnos de optimismo, por lo que bien utilizada se antoja como una herramienta especialmente útil para afrontar las complejidades de la vida.
Lo más interesante es que la ciencia empieza a ofrecer explicaciones al respecto. En 2017, un trabajo realizado con resonancia magnética funcional observó que, cuando los participantes pensaban en un acontecimiento positivo que estaba por llegar, se activaba con más intensidad la corteza prefrontal medial bilateral, un área vinculada al bienestar y a la regulación emocional. Es decir, el simple gesto de anticipar algo bueno generaba una respuesta cerebral similar a la que sentimos cuando vivimos una experiencia gratificante.
Un año después, otra investigación volvió a señalar en la misma dirección: visualizar un futuro mejor se asociaba con una mayor sensación de propósito y de significado vital. En palabras de los autores, “soñar con un futuro mejor, anticipar la felicidad, infunde sentido a la vida”, una conclusión que subraya por qué tener pequeños hitos en el horizonte —desde un viaje hasta una cena con un amigo— puede hacer que nos sintamos mejor incluso antes de que ocurran.
¿Cómo puede la anticipación ayudarnos a calmar la ansiedad?
La psicóloga experta en ansiedad Amparo Calandín advierte que la anticipación es un arma de doble filo, “si la utilizas bien para prepararte, es una habilidad psicológica que nos permite planificarnos mental y emocionalmente para lo que está por venir. Si la usas mal y ‘predices el futuro’ generarás ansiedad al pensar en todo lo que podría salir mal”. Reconoce que si enfocamos los pensamientos para planificar con conciencia, visualizar escenarios y generar recursos de cara a afrontar mejor esos momentos, puede ser nuestra mejor aliada.
“En psicología, la anticipación puede formar parte de las estrategias de afrontamiento proactivas. Es decir, no esperamos a que venga el problema para actuar, sino que nos preparamos desde la calma, la reflexión y el autocuidado”, señala la embajadora de Somos Fanes, un movimiento que nace para inspirar y motivar a que adoptemos un estilo de vida más equilibrado. Un buen momento para aplicar esta técnica es justo ahora, cuando el arranque de año nos inunda de metas, hábitos y propósitos. “Además, el bombardeo de mensajes en redes y medios no ayuda. Nos ponen el listón muy alto y nos olvidamos de que no necesitamos ser perfectos, sino ser más conscientes y amables con nosotras mismas”.

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