“Salí de la discoteca –ha continuado contando el músico–, y el tío me lleva al Rocío. Y llego a una casa de Hermandad. Me despierto y me dice: ‘No, mira, es que esto es una casa de Hermandad, y aquí no podemos… Es que nadie se puede enterar’”. Rosalía le pregunta: “Pero tú, ¿quedaste con un amante o quedaste con un carcelero?”. Y Guitarrica contesta: “Era el síndrome de Estocolmo, ¿vale?”.
El chico le terminó diciendo al cantante que él no quería ser profesor de nadie, que quería a alguien con experiencia y que a él le faltaba “mucha calle”. Pero, mucho tiempo más adelante, el valenciano volvió a saber de él. “Yo ya estaba comenzando a hacer conciertos… Ya sabes por dónde va, ¿no? Y el tío me dijo: ‘He visto que haces un concierto en Sevilla… Que a ver si me puedes conseguir una entrada’”. ¿Y sabes qué hice? Le envié el link a Ticketmaster”. “Si te parece –le termina diciendo Rosalía a Guitarrica–, se lo podemos dedicar a todas las perlas que te hacen el lío y luego te piden entradas para el concierto. Así que, para esas perlas… ¡que seguro que más de una hay aquí esta noche!”, ha reído la cantante, que ya ha contado en su confesionario con nombres como Soyunapringada, Aitana o Shannis.
El segundo concierto de Rosalía en Barcelona ha sido también especial para ella porque entre el público se encontraban su abuela, su padre y distintos miembros de su familia. A ellos les ha dedicado la canción Mio Cristo Piange Diamanti, uno de los temas más potentes emocionalmente de su directo.
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