El butterfly cut de Hailey Bieber que me salvó de un drama capilar
Llevaba unas semanas dudando entre cortarme el pelo por encima del hombro, atreverme con algún giro cromático o entregarme, una vez más, a la tentación (altamente irresponsable, todo sea dicho) del flequillo. A favor de cualquiera de estas posibilidades jugaba una verdad incontestable, y es que necesitaba un cambio. En contra, tenía la realidad: había invertido varios años y casi toda paciencia en conseguir que mi melena llegase casi hasta el ombligo como para ahora cortar por lo sano en un arrebato del que seguramente me arrepentiría, mi color natural es un negro negrísimo que no acepta muchas variaciones, y el flequillo me favorece tanto como un un pantalón capri de tiro bajo. Osea, nada.
En esa encrucijada capilar me encontraba cuando apareció Hailey Bieber para sacarme de dudas. La celebrity, empresaria, modelo e influencer estadounidense publicó el pasado 13 de abril, en su multitudinaria cuenta de Instagram, un carrusel recopilatorio de su paso por Coachella que acabaría por decidirme. La primera foto, con Justin y el hijo de ambos, no me sorprendió. La segunda, en la que aparecía con un minivestido amarillo con encaje rosa que no tardó en hacerse viral, me tentó bastante. La cuarta hizo que buscara en Google peluquerías cercanas con buenas reseñas y llamase a la primera que tuviese cita para esa misma tarde. Estaba decidido: iba a hacerme su butterfly cut, y no quería esperar.

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