Sánchez Bezos dice que le atrajo la historia, «sobre todo cómo un pequeño detalle, como un tirante joya un poco caído, provocó en su día una reacción pública tan fuerte. Ahora, cuando te paras frente a ella, ves a una mujer hermosa. Para mí, la imagen representa cómo la moda y las normas culturales pueden cambiar con el tiempo. Hoy, un tirante es un tirante, pero cuando Madame X fue pintada por Sargent, un tirante era un escándalo».
En cuanto a la interpretación de Schiaparelli, dice: «Daniel tomó el espíritu del vestido pintado por Sargent y lo hizo totalmente suyo». La silueta hace un guiño al cuadro, y los tirantes de perlas y cristales son una referencia discreta a los originales, pero todo lo demás es Daniel. Su calidad artesana es impresionante».
Como muchas de las elecciones sartoriales de Sánchez Bezos, se trata de un look ceñido al cuerpo que resalta su cintura. «Creo que fue la única indicación que le di a Daniel», reconoce, y añade que trabajó con la sastra Laura Basci. «Le dije: ‘Vamos a marcar cintura'».
Eso se traduce en un corsé perfectamente ajustado bajo las costuras. “Solo para que lo sepas: puedo caminar y sentarme con total facilidad”, dice, en referencia al momento viral de Tyla siendo subida en volandas por las escaleras de la Met Gala 2024, con un diseño a medida de Balmain. “Voy a poder subir esas escaleras sin problema”, asegura.
En cuanto a su look de belleza, Sánchez Bezos ha sido menos puntillosa. Para la noche, reunió a la maquilladora María Vargas, al peluquero Rick Henry y a la manicurista Thaisa. «Me gusta dejarles que hagan lo suyo, y siempre me acaba funcionando».


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