Carolina de Mónaco, junto a Alberto II, asistió la pasada tarde de sábado al Concurso Internacional de Ramos, una de las citas ineludibles del Principado. Allí, la royal se dejó ver conversando animadamente con los participantes y recorriendo el circuito, aunque el estilismo fue lo que se robó gran parte de la atención: un vestido bucólico y de lo más eficaz para eventos de día.
La primavera llama a las flores y, aunque pueda parecer una obviedad, hay códigos que verdaderamente permanecen intactos temporada tras temporada. Y es que algunas propuestas, además, parecen dialogar directamente con el entorno y embellecerlo todavía más. Exactamente eso ocurrió con el diseño escogido por la princesa para la ocasión, una elegante pieza perteneciente a la colección primavera-verano 2026 de Erdem.
Las ilustraciones botánicas tradicionales (en este caso, iris rosados sobre fondo blanco) articulaban el estampado del vestido. Confeccionado en una vaporosa gasa de seda, el diseño incorporaba mangas con volantes ligeros, largo midi y un discreto forro interior que suavizaba las transparencias. La silueta, ligeramente entallada en la cintura antes de abrirse en una caída fluida, terminaba de reforzar ese aire bucólico y refinado que tan bien funciona ya sea en bodas, bautizos o comuniones.
Vinaj Jean-Charles/ABACA


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