28/05/2026

Sonia Almarcha, la actriz que todos quieren: “Hay más personajes para mujeres de 50, pero que tengan una historia sin ir adosadas a un hombre no hay tantos”

Esta Lina podría beber de esas grandes reinas de la televisión tan a menudo cuestionadas. Presentadoras de moral dudosa que enfrentan un acoso feroz en redes. Difícil empatizar con ese cazador cazado. “Los personajes que no son blancos ni negros son maravillosos. Lo que pasa es que son delicados porque están en un filo. Tienes que medir todo el rato para no ir hacia un lado ni hacia otro”, comenta la actriz. “Ambos personajes aquí son profundamente humanos y viven con todas sus contradicciones. Por todos esos grises que tienen, se acaban encontrando. Lo he intentado hacer desde la posición de no salvar a Lina. Quería trabajar con todos sus grises”, concede. Sin profundizar demasiado, es imposible no pensar en los nombres que ocupan la parrilla televisiva a diario. “No, no la hay. No hay una persona. Me dijeron que me podían dar referencias y les pedí que no lo hicieran. Es muy raro que coja una referencia concreta, nunca lo hago en mi trabajo. Voy cogiendo cachitos de cada persona que me interesa, pero nada más”.

Se reencuentra aquí Almarcha con un actor con el que ha coincidido en infinidad de ocasiones. Estuvieron también juntos en El buen patrón o en Amador. “Hemos trabajado juntos muchas veces, nos conocemos mucho y nos gustamos mucho. Eso es un punto de partida fantástico. Como nos conocemos tanto, no hace falta hablar mucho para ponernos de acuerdo. Hay algo de olernos. Hemos hecho varias veces grandes enemigos”, rememora la actriz.

Esta A la cara entra en la lista de películas perturbadoras de la actriz en la que también esta la reciente Subsuelo. “Me interesan los personajes complejos que no sé cómo son. Lo que no sé cómo es. Me da el aliciente para crear e investigar el personaje. Es una suerte que te caigan porque no son tantos, menos en mujeres de mi edad”. En este estreno, el mal rollo gira en torno al mal uso de las redes sociales, en ese anonimato mal entendido que sirve de escudo para los peores comportamientos. Una realidad que afrontan las personas públicas. “A mí no me ha pasado, pero sé de amigas a las que sí y a un nivel bastante heavy, de amenazas”, comparte Almarcha. “Ellas me contaban que eso no va a ningún sitio, pero no les dejaba dormir. Me lo planteaba en su momento, pero a mí nunca me pasó. De todos modos, yo soy de otra generación. Uso las redes como una herramienta, como quiero y cuando quiero. Es algo amable y nadie me obliga a colgar nada. Muchas de estas compañeras son mucho más jóvenes y viven su relación de una manera esclava”.

En un momento como el actual, parece imposible que una actriz no viva totalmente esclavizada con las redes. “Cuando me cuentan esto lo veo como si fuera otra profesión”, explica la actriz. “Entiendo el momento en el que estamos, el del poder de las redes, pero que sea básico para hacer un personaje me provoca mis dudas al pensarlo. Es una ventaja de la edad. De esto me he escapado”. Esos comentarios fuera de tono, soltados sin demasiada cabeza, podrían verse como esa crítica a la que los actores y actrices se exponen cada vez que estrenan un proyecto. “Leo las críticas, pero no las busco. Es verdad que cuando haces un proyecto, la productora te va enviando y ellos mismos ya hacen una criba amable”, comenta. “Leo, sí, sobre todo de la gente que me genera un respeto. Con el tiempo intento relativizar todo esto, eso también. Al final, si estoy contenta con lo que he hecho y siento que el trabajo es correcto, todo resulta muy subjetivo. Hay gente a la que un personaje le atraviesa como un dardo y a otra ni le afecta. Pues ni una cosa ni otra”.

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