03/06/2026

Ni acondicionador, ni crema de peinado: el producto de pelo que usaban las americanas en los 90 para controlar el frizz (y que hoy es un superventas)

Ni acondicionador, ni crema de peinado: el producto de pelo que usaban las americanas en los 90

Cuando empecé a escribir de belleza –allá por 2004– uno de los primeros productos que probé fue Potion 9 de Sebastian. Era un clásico, un icono que había que testar sí o sí cuando tienes en tus planes profesionales convertirte en periodista especializada en belleza. Sí, hay ciertos cosméticos con los que hay que experimentar porque son un fenómeno en sí mismos. Pongo algunos ejemplos: en mis primeros años profesionales lo hice con una mascarilla facial de Dermalogica que Victoria Beckham calificaba como “una ambulancia en un tubo”. Probé sin parar los usos infinitos del agua micelar de Bioderma porque era la que se utilizaba en el backstage de los desfiles de Victoria’s Secret. Usé el que fuera el aceite de pelo más famoso de los 2000 (sí, el de Moroccanoil). Y, por supuesto, convertí en básico Eight Hours de Elizabeth Arden; era la crema multifunción por excelencia de esa época y años después tuvo su momento de gloria cuando el príncipe Harry, en sus memorias, contó que la usó para proteger la piel de sus genitales durante una expedición al Polo Norte.

De la misma manera que hice todo eso, supe que tenía que probar el producto del que hablamos en el titular: Potion 9. No era un cosmético cualquiera y en ese momento, cuando el mercado de la belleza no es el que es ahora, había conseguido convertirse en un hito porque estaba a medio camino entre el acondicionador sin aclarado y la crema de peinado. Era las dos cosas a la vez y eso hizo crecer su séquito de fans como la espuma. De hecho, según un artículo publicado en Associated Hair Professional con motivo de su 30 cumpleaños, que hacía referencia a una encuesta llevada a cabo por DeVries Global entre 1000 mujeres americanas, el 48 % lo consideraba un producto esencial en sus rutinas capilares.

“Es diferente al resto”, decían los estilistas

Era también un básico para estilistas de todo el mundo que decían que lo usaban en todo tipo de cabellos porque ayudaba a retener la humedad, proteger el cabello y facilitar el peinado (en seco y en mojado). “Es diferente al resto”, prometían. Y claro que lo era. En ese momento –en el que los productos para el pelo casi se podían contar con los dedos de las manos– y ahora, cuando la tipología de cosméticos capilares ha crecido hasta el infinito (volviendo loca a más de una que ya no sabe ni en qué orden usar tantos ítems). Basta con echar un vistazo a las miles de reseñas honestas que atesora (tiene un público tan fiel que hasta hay versión de medio litro en Amazon) para entender que es un producto de culto, una leyenda en la industria beauty que sigue teniendo sentido 35 años después.

Y más en un momento en el que el ‘no me da la vida’ es un mantra universal y los productos multiusos que cumplen todas las promesas que enumeran funcionan de verdad en el mercado. Y es que el número 9 no fue cosa del azar ni del destino: hace referencia a los nueve extractos botánicos de su fórmula, inspirada en varias plantas autóctonas de la selva amazónica que fueron el punto de partida de este producto tras un viaje de los creadores de Sebastian a ese bosque. Precisamente cada uno de esos extractos tiene una función diferente (aceite de oliva para dar brillo, de sésamo para hidratar, de arroz para proteger…) que bien podría resumirse así: todo lo que necesitas para tener pelazo. Y, claro, eso nos gustaba hace 30 años y ahora. Hay cosas que nunca cambian.

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