Core tonificado: por qué el vóley playa trabaja especialmente la cintura
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La arena multiplica cada esfuerzo
Correr, saltar o girar sobre una superficie blanda e inestable exige un trabajo muscular mucho mayor que hacerlo sobre un terreno firme. Para compensar la inestabilidad de la arena, el cuerpo activa de forma constante los músculos estabilizadores profundos, con los abdominales en primera línea. Cada apoyo se convierte, casi sin darnos cuenta, en un pequeño ejercicio de fuerza y control postural.
Una rotación del tronco en cada jugada
El saque, el remate, la recepción: prácticamente todos los gestos técnicos del vóley playa implican una rotación o extensión del torso. Y ahí entran en juego especialmente los oblicuos, esos músculos que ayudan a definir la cintura, de una forma parecida a lo que ocurre en disciplinas como el boxeo.
Un trabajo cardiovascular por intervalos
Saltos repetidos, carreras cortas y cambios bruscos de dirección: la propia estructura del juego reproduce una especie de entrenamiento por intervalos de alta intensidad, reconocido por su eficacia a la hora de reducir la grasa abdominal frente a un ejercicio cardiovascular continuo de intensidad moderada.



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