La marcha linfática: el ejercicio de drenaje linfático de bajo impacto más fácil de practicar para favorecer la circulación y sentirnos más ligeras
Si somos sinceras, algunas de las rutinas de fitness más virales que nos encantan pueden resultar demasiado complicadas. Algunas te piden soportar movimientos de alta intensidad en salas calentadas a temperaturas imposibles, mientras que otras llegan acompañadas de máquinas intimidantes que requieren una, dos o quizá cinco clases antes de aprender a manejarlas correctamente. Pero este verano volvemos a lo básico con un entrenamiento que prácticamente cualquiera puede hacer: el ejercicio de drenaje linfático a través de la caminata.
Estimular el sistema de drenaje linfático del cuerpo puede ser beneficioso por muchos motivos, entre ellos ayudar a reducir la retención de líquidos y favorecer la circulación sanguínea. Si a eso le sumamos algo tan sencillo como salir a caminar a diario, el resultado se convierte en una pequeña fantasía de bienestar para quienes no quieren llevar su cuerpo a ningún extremo. «La gente se está alejando de la idea de que el bienestar tiene que ser extremo. No todos los entrenamientos tienen que dejarte agotada para ser eficaces», explica Petra Gospic, terapeuta especializada en masaje linfático y fundadora de Body Lab. “La gente quiere hábitos sencillos, sostenibles y que encajen de verdad en la vida cotidiana, y este es uno de ellos.”
«De todas las formas de cuidar el sistema linfático, caminar es la puerta de entrada más fácil», añade Rebecca Faria, fundadora de Detox by Rebecca. «No necesitas balneario, ni suscripción, ni ningún equipo especial. Ni siquiera tienes que cambiarte de ropa. Sales a la calle, te mueves y tu cuerpo hace el resto.«
¿Qué es la marcha linfática?
Las expertas recomiendan entender este tipo de caminata como algo un poco más intencional que un simple paseo. «Es caminar como siempre, pero prestando atención a la respiración profunda, a una buena postura y al movimiento natural del cuerpo para favorecer una circulación linfática saludable», explica Gospic.
La especialista añade que nuestro sistema linfático depende del movimiento, de las contracciones musculares y de la respiración para mantener el líquido linfático circulando por todo el organismo. Caminar apoya de forma natural ese proceso, y esta práctica simplemente invita a tomar más conciencia de cómo nos estamos moviendo.
«Cada vez que caminas, tus músculos comprimen suavemente esos conductos, algo así como cuando aprietas un tubo de pasta de dientes, y cada paso ayuda a que todo siga fluyendo«, explica Faria. «Caminar de esta manera consiste, básicamente, en darle al cuerpo la mejor compresión posible. Mantenerte erguida, balancear los brazos y respirar hondo: eso es todo. Te conviertes en tu propia bomba.»
¿Cómo se practica?
Caminar para activar el sistema linfático es muy sencillo y, muy probablemente, ya lo estás haciendo en parte cuando sales a andar como forma de ejercicio. Faria recomienda mantener una postura erguida, dejar que los hombros caigan relajados y caminar a un ritmo cómodo. El truco, explica, está en permitir que los brazos se balanceen con libertad, sin llevar el móvil agarrado en la mano, ya que ese movimiento ayuda a despertar la zona de las axilas. Gospic coincide y añade que incorporar una rotación natural del torso, un movimiento relajado de los brazos e incluso algún giro ocasional de hombros puede ayudar a que el cuerpo se mueva con más fluidez.
También conviene respirar de forma lenta y profunda mientras caminas. Faria explica que dejar que cada respiración baje hasta el abdomen puede funcionar como una gran bomba suave en el pecho y aportar un beneficio añadido. Además, se pueden sumar otros gestos para mantener el cuerpo suelto, como hacer pequeños círculos con la cabeza o las muñecas, o incluso incluir algún estiramiento de vez en cuando. No tiene que ser perfecto; basta con que sea algo que apetezca repetir con regularidad. «La constancia es mucho más importante que la perfección», afirma Gospic. «Incluso una caminata de entre 20 y 30 minutos puede resultar beneficiosa.»

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