01/08/2026

Natalie Portman, embajadora de Miss Dior, habla de feminidad, de los “muchos sombreros” que cargan las mujeres y de conservar la esperanza en tiempos oscuros

La fama de Portman como lectora voraz es bien conocida y, no en vano, en 2021 lanzó su propio club de lectura. Cita las memorias de Lena Dunham, Famesick, entre sus lecturas favoritas recientes. «Me las devoré», dice abriendo mucho los ojos. «Es un libro tan honesto. Y también generoso. Sabes que cuando hay libros así, en los que se habla de relaciones y demás, a veces la gente no sale muy bien parada. Pero aquí todo el mundo se muestra profundamente humano. Terminas cogiéndoles cariño a todos y te recuerda que todos somos imperfectos y caóticos…».

No es que una pueda imaginarse jamás a la impecable y serena Portman siendo caótica. Parece llevar sus múltiples facetas —actriz, productora, madre, empresaria, embajadora y, en este día en concreto, elegante mujer embarazada caminando con sus buenos tacones— con una facilidad envidiable.

Ella se ríe ante esa misma sugerencia. «A ver, siento que todas las mujeres que conozco… es como si lleváramos mil sombreros. Y es como si tuvieras que ser una persona súper íntegra capaz de abarcarlo todo. Siempre estás pensando en lo que tienes que hacer allí mientras estás a esto otro aquí. Sí, le pasa a todo el mundo, pero a las mujeres en particular. Asumimos muchísimas labores de cuidado, incluso si decides no tener hijos, hacia tus padres, hermanos o amigos, además de llevar adelante tu trabajo, tu pasión, tu desarrollo personal… O sea, me siento agradecida de que podamos ser tantas cosas. ¡Pero sí, a menudo sientes que te vas a volver loca!», dice rompiendo a reír. «La vida», añade, echando por tierra la eterna fantasía de que las mujeres compaginan todo sin despeinarse, «¡es muy fuerte!».

Y aunque Miss Dior, por supuesto, lleva aparejada su buena parte fantasía —romance, optimismo, infinitas posibilidades—, Portman la abraza de todo corazón.

«Creo que es absolutamente aspiracional, pero también conecta con lo que queremos ser como mujeres: vivir comprometidas con la vida de una manera apasionada y llena de asombro; una vida plena, libre, independiente, bella y romántica. También creo que en el fondo hay un núcleo de idealismo. Y si logras conservar eso, esa pasión, esa fascinación por el mundo, esa curiosidad, ese idealismo…», remarca sonriendo, «ese es el verdadero secreto para mantener viva la emoción en la vida».

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