Y así lo demostraron también las elecciones del propio Giorgio Armani: en la Semana de la Alta Costura de París hubo destellos de otras épocas, detalles que el creativo siempre ha incluido en sus colecciones pasadas, contados aquí a través de la luz: un elemento que, como explicó el diseñador, “viaja a su propia velocidad, atravesando épocas y pensamientos, lugares y fantasías”. De un velo lateral a un tocado de cuentas, guiño a los años de entre guerras, las prendas reunían los intereses exóticos del diseñador en una clave mucho más contemporánea. Había flores y palmeras, reflejos de mares lejanos y tejidos de ultramar. India, China, Polinesia y Japón, hasta las costas de África, y esa mezcla siempre presente de italianismo Armani y alta costura francesa.


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