Propiedades de las aguas termales y dónde encontrarlas
Aunque ya existían en la Antigua Grecia, fueron los romanos quienes popularizaron, hace más de 2.000 años, los baños termales. Para los ciudadanos de la Antigua Roma estos enclaves (entonces gratuitos o de muy bajo coste) eran parte fundamental de su cultura, y así continúa siendo más de dos siglos después en ciertos lugares del mundo. En Japón, por ejemplo, la cultura de los ‘onsen’ (como se les conoce en el país nipón a las aguas termales naturales) atrae a locales y turistas por sus propiedades curativas, relajantes y purificadoras. En Turquía, las impresionantes Aguas Termales de Pamukkale han sido nombradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en Islandia, ni más ni menos que el 79% de los adultos acuden regularmente a las espectaculares piscinas geotermales del país, una tradición arraigada en la región desde la época vikinga.
“El bienestar que se obtiene al sumergirse en aguas termales se basa en dos elementos principales: la presencia natural de minerales y oligoelementos (entre los que destacan el azufre, el yodo, el magnesio, el calcio, el hierro, la sílice y los bicarbonatos, cuya cantidad y presencia varían según el tipo de manantial termal), que hacen que estas aguas sean eficaces para el tratamiento sistémico del cuerpo; y la temperatura cálida del agua, que favorece diversas funciones”, escribía una editora de Vogue Italia a propósito de las propiedades terapéuticas de estos manantiales. ¿Lo mejor? Que no hace falta pasar por un aeropuerto para disfrutar de sus muchos beneficios científicamente probados para la salud física y mental; en España también existen paraísos termales que, tanto por su paisaje como por las propiedades de sus aguas, nada tienen que envidiar a los mencionados más arriba (y son perfectos para una escapada).
Los principales beneficios de las aguas termales:
- Relajan los músculos y alivian el dolor: El calor del agua actúa directamente sobre la musculatura, ayudando a liberar tensiones acumuladas (especialmente para quienes padecen contracturas o dolores articulares).
- Mejora de la circulación sanguínea: Las altas temperaturas de estas aguas favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que estimula el flujo circulatorio y, en última instancia, contribuye a una mejor oxigenación de los tejidos y a la eliminación de toxinas.
- Beneficios para la piel: Ricas en minerales como el azufre o el magnesio, estas aguas ayudan a regenerar la piel y pueden mejorar afecciones como la dermatitis, la psoriasis o el acné.
- Reducción del estrés y la ansiedad: El entorno tranquilo y el efecto del agua caliente estimulan la liberación de endorfinas y serotonina, generando una sensación inmediata de calma.
- Estimulación del sistema inmunológico: El contraste térmico y la exposición a ciertos minerales pueden fortalecer las defensas del organismo.
- Mejora del descanso y el sueño: Tras una sesión termal, el cuerpo alcanza un estado de relajación profunda que facilita conciliar el sueño.

Más historias
Comprar cosméticos con los ojos. ¿De qué manera influye un envase (rosa) en la decisión final?
5 tendencias del último desfile de Jacquemus que vestirás todo este verano 2026
La boda de Mondo Duplantis y Desiré Inglander: el medallista olímpico y la modelo se casaron en un castillo en la Costa Azul, ella con un vestido de novia inspirado en Grace Kelly