30/06/2026

Alimentos probióticos: sus beneficios (más allá de la microbiota)

El auge de los alimentos probióticos

Hay una inmensa mayoría de personas que conoce la existencia de la kombucha; los supermercados tienen una oferta creciente de diferentes variedades de kéfir (en muchas ocasiones agotadas); y desayunar sopa de miso ha pasado de ser una costumbre japonesa a un hábito innegociable para muchos occidentales. Sin duda, el furor por los alimentos probióticos es una realidad. Si buscamos explicación en ese escaparate de los intereses populares en el que se ha convertido TikTok (con permiso de Google), según datos de la consultora de tendencias Spate, en 2025 la fama de estos alimentos (y concretamente de la soda probiótica) ha subido como la espuma, superando un crecimiento del 80 %.

Y aunque podría tratarse de una moda pasajera con fundamento viral, la realidad es que si rascamos algo más llegamos a un coherente fondo de la cuestión: convivimos con una microbiota desequilibrada, lo que deriva en muchas consecuencias en el día a día. “Está más alterada que antes, entre otros motivos por la toma de antibióticos, alimentos ultraprocesados, edulcorantes artificiales y aditivos. También por el estrés o la falta de sueño, los cuales pueden modificar la composición y equilibrio saludable del microbioma intestinal”, avanza la nutricionista Laura Parada.

Y recuerda que una microbiota sana influye en la digestión, en la absorción de nutrientes, en el sistema inmune y hasta en la salud mental a través del eje microbiota-intestino-cerebro. “Todo ello repercute en el estado de ánimo, niveles de ansiedad y depresión. Y su desequilibrio determina un estado de disbiosis y desregulación inmunológica que contribuye de manera decisiva en el desarrollo de enfermedades gastrointestinales y sistémicas”, advierte antes de sumar otras de las consecuencias que tiene un ecosistema intestinal alterado: resistencia a la insulina y un aumento del peso corporal.

Microbiota desequilibrada: la raíz del problema

Precisamente por esta larga lista de inconvenientes hemos encontrado en los alimentos fermentados y probióticos una especie de reducto de paz entre tanta alteración, ya que como recuerda la doctora Conchita Vidales, jefa de la Unidad de Nutrigenética en DEMYA Madrid, “somos más conscientes que nunca de la importancia de nuestra microbiota y de cómo afecta a otros órganos del cuerpo”.

Pero como dijo Aristóteles, la virtud está en el punto medio, y ante el furor por estos alimentos llenos de bacterias beneficiosas es importante recordar que la dieta equilibrada es un conjunto de patrones y hábitos variados, y que entregarse a las bondades de una sola tipología de nutrientes no es buena idea.

“No soy muy partidaria de las recomendaciones universales. Probablemente al tomar probióticos haya una gran diversidad de microorganismos que pueden ayudar a diversificar la flora y generar beneficios. Pero siempre en su justa medida y según el contexto. No todo el mundo va a necesitar lo mismo, ni la misma cantidad. Incluso en algunas personas podría llegar a ser perjudicial si hay un sobrecrecimiento bacteriano a nivel de intestino delgado y la toma de esos alimentos podría inflamar y generar una distensión abdominal mayor, empeorando su sintomatología”, explica la doctora Laura Cortes, especialista en medicina integrativa de Clínica Planas.

Ver fuente