La actriz ha encontrado tras dos décadas de carrera ese equilibrio en lo profesional tan deseado para muchos compaginando series de plataforma, largometrajes, cortometrajes e incluso teatro –en 2017 debutaba en el Festival de Mérida con La Orestiada– . “Cojo las cosas como vienen y las series siempre te dan más estabilidad. Suelen estar apoyadas en plataformas, tienen temporadas y a nivel familiar es probable que te puedas organizar mejor si estás en Madrid”, comparte. “Ahora en febrero estreno una película que se llama La ahorcada, de terror. No había hecho un personaje de este tipo. Así que sí he estado mucho en cine, aunque esto se rodó hace dos años, simplemente vas combinando”.
En La ahorcada, que llegará a los cines a principio de 2026, Amaia Salamanca canta y hasta toca un instrumento. “Ponerme con eso ha sido complicado, pero ha formado parte del reto”, cuenta. “Me gustó mucho el guion. Hay un terror visual, pero sobre todo es una peli que tira más hacia lo psicológico”.
Vive la actriz un momento dulce también con la segunda vida que Muertos S.L., la serie de comedia sobre una funeraria en la que participa, está viviendo en Netflix, a pesar de estar ideada para Movistar Plus+. “Tenemos muchas ganas de que puedan salir más temporadas. Creo que siempre se pensó como una serie de largo recorrido, como The Office, pero es que Netflix llega a muchos más sitios. La tercera temporada la rodamos con Movistar, pero la emisión ha sido en Netflix. Ahora se está hablando de una cuarta y me encantaría volver si tiene cabida mi personaje”.
Quizá por muchos de los títulos mencionados a lo largo de la charla con Vogue España, el nombre de Amaia Salamanca se ha asociado más a la comedia en los últimos tiempos. Otro prejuicio, ya van muchos, a derribar. “Puede ser que se me asocie más, pero me gusta meterme en todo para que no te coloquen solo en un género y la gente pueda sacarte de ahí. Haré un proyecto, no sé si se me va a dar bien o mal, pero voy a echar el resto para estar a la altura. Quizá he hecho más comedia, pero hay quienes me recuerdan por llevar la trama romántica en Gran Hotel o en Sin tetas no hay paraíso”, expone. “Reconozco que soy impaciente y no podría estar haciendo todo el rato lo mismo. Hay que cambiar y no quedarse en el sitio”.

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