20/04/2026

Antes de la Met Gala 2026 el equipo de Vogue España elige sus prendas de moda favoritas en el arte

Estos vestidos blancos, más allá de la estética, son pura experiencia. El viento, la luz y las transparencias hacen que las prendas no solo vistan el cuerpo, sino que lo prolonguen y lo fundan con el entorno. Parecen cambiar constantemente. Las telas, casi vivas, se mueven y se adaptan a las formas, dejando entrever las siluetas sin hacerlo explícito. Esta idea remite a diseñadores como Balenciaga, que entendía la prenda como una entidad viva en diálogo con el cuerpo. En este caso, Joaquín Sorolla se acerca a esa conversación desde la ligereza y la sensualidad. Por Beatriz de Asís, Content Operations, Senior Manager.

Mujer sentada con la pierna izquierda levantada, por Egon Schiele (1917)

egon schiele

Heritage Images/Getty Images

Muchos de los sujetos pintados por Schiele aparecen parcial o totalmente desnudos en sus cuadros (no entraremos ahora a desgranar los problemas que esto le trajo con la justicia austríaca en 1912, llegando a estar brevemente encarcelado tras recibir la acusación de corrupción de menores). En esta obra, sin embargo, en la que el expresionista retrata a su esposa, Edith Harms, además de esa extraña intimidad desafiante que se desprende del rostro de la modelo, cobra protagonismo una prenda: una camiseta holgada, de tirante ancho, en una declinación oscura de verde turquesa que potencia a la perfección los matices cobres en el cabello (¿recogido?¿alborotado?) de Harms. En fin, esa camiseta, ese tono concreto… tan aparentemente sencilla como hipnótica. Por Eva Blanco, editora de cultura.

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