María es una fanática confesa de Sevilla, su artesanía y su tradición. Y es este amor por la ciudad el que también la ha empujado a realizar una colección especial para la ocasión. “He querido plasmar el colorido, las flores, la alegría, pero también he buscado la comodidad y que favoreciesen y realzasen el look”, comenta. Estas ideas se plasman a través de flores de cerámica como claveles, rosas o peonías y colores como el rojo, uno de los tonos más tradicionales de esta fiesta y que, según María, reflejan a una mujer fuerte, divertida y descarada que transmite mucho al bailar flamenco. “Mi colección de joyas le da un punto más elegante y exclusivo al look flamenco, hay toda una tradición de las joyas de las abuelas, los collares de azabaches, los broches de coral heredados… He buscado darle un aire más innovador, pero sin perder esa oda a la tradición y a la artesanía, a lo único y a lo hecho a mano”, confiesa. “Lo más especial es que son únicas, cada pieza es verdaderamente única. Pueden ser muy parecidas, pero nunca iguales”, prosigue.

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