Dagny ha publicado uno de los discos destacados de pop de 2026 sin que demasiada gente se haya enterado. ‘Dancefloor Erotica’ es el trabajo más cohesivo de esta cantante y compositora noruega que se dio a conocer en el mainstream cuando Katy Perry adaptó su single ‘Love You Like That’ en ‘Never Really Over‘. Su carrera ha contenido temazos pop como Somebody o Heartbreak in the Making, pero este sería su disco más compacto.
El principal objetivo de Dagny al crear ‘Dancefloor Erotica’ ha sido escribir sobre sí misma en lugar de sobre los demás. Cuenta la artista en una entrevista que su modus operandi ha solido ser escribir sobre las personas que le han roto el corazón, pero que esta vez ha querido mirar hacia adentro. Por eso, el single ‘Closet Disco Queen’ invita a dejar de ser “self conscious” y perder las inhibiciones, sobre una base entre el future disco, la melodía de ABBA y pegadizas cuerdas sintéticas.
Quizá la gran curiosidad de ‘Dancefloor Erotica’ es que en parte ha sido escrito con otros artistas en mente. Dagny acudía al estudio con la intención de escribir “una canción para Lady Gaga” o “una canción para un grupo de K-pop”. En ese sentido, hay que subrayar los ecos del título a la discografía de Madonna y, sobre todo, ese ‘Rain’ que repite “rain on me, rain on me”, solo que Dagny va donde Gaga y Ari no se atrevieron, ofreciendo un gospel electrodisco apoteósico.
Todas las pistas ofrecen algo diferente, aunque algunas funcionan mejor que otras. El nu-disco galáctico de ‘C’est La Vie’ apuesta por mirar el vaso medio lleno tras una ruptura, dando a las cuerdas de ‘Rasputin’ de Boney M una excitante pátina futurista, y ‘Turns Out I’m Not a Robot’ insufla una gran emoción al tipo de producción robodisco que Alison Goldfrapp ha entregado en sus álbumes en solitario.
La pista titular es otro momento a destacar, sobre todo por su recreación del funk de Prince y con ecos incluso a los B-52s, si bien la letra “this is the mantra, everyone’s a dancer” y las menciones a Moulin Rouge, Madonna y el Nueva York de los 90 saben más a “gay pandering” -recurso muy habitual en el pop de hoy- que a una expresión auténtica de la club life. En ese sentido, las producciones más enfocadas en el club, ‘Gosh!’ y ‘Black Bugatti’, en todo su filo rave y techno, funcionan menos que las más pop.
Dagny le pone cierta imaginación, al menos, en sus producciones ya que, al ser noruega -y lo dice ella misma-, con la ayuda de nombres como Nick Hahn o Matias Tellez ofrece un sonido distintivamente frío y sintético que ayuda a separar su propuesta de sus influencias. La pista “outlier” es claramente ‘Running Down a Hill’, que se toma un respiro de la pista de baile para sonar al pop post-triphop de cambio de siglo. Este cambio de tercio, como todo el disco, es intencionado.

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