24/06/2026

Antifaz para dormir: beneficios reales y recomendaciones de expertas

Antifaz para dormir: el accesorio chic que mejora tu descanso

En mi afán por dormir mejor he probado de todo, y aunque debo admitir que el magnesio me funciona muy bien a la hora de regular mi ritmo circadiano, siempre me ha parecido muy chic usar un antifaz para dormir como complemento de cama. Puede que la culpa la tenga Holly Golightly —quién no querría tener el charme de Audrey Hepburn—, pero tengo la sensación de que este pequeño trozo de tela sobre los ojos obra maravillas.

La primera persona a la que le pregunto al respecto es la Dra. Nuria Roure, una de las mayores expertas sobre el sueño que existen en nuestro país, y miembro de Somos Fanes es un movimiento que promueve prácticas y hábitos que impulsan el bienestar integral, quien me confirma que el antifaz puede ser una herramienta muy útil para mejorar el descanso, especialmente en un entorno donde la luz artificial está presente prácticamente a todas horas. “Dormir en oscuridad completa favorece la producción natural de melatonina, ayuda a conciliar el sueño de forma más fisiológica y puede reducir despertares nocturnos, favoreciendo un sueño más profundo”.
Además, me confirma que muchas personas lo incorporan como parte de su ritual nocturno, lo cual ayuda al cerebro a identificar el momento de desconectar y descansar.

Es uno de los recursos con los que trabaja dentro de su metodología para mejorar la higiene del sueño sin recurrir a fármacos. “Lo recomiendo especialmente en situaciones de exposición a luz ambiental —farolas, pantallas, amaneceres tempranos o habitaciones compartidas—, así como en personas que trabajan a turnos o viajan con frecuencia. También es una herramienta muy útil para quienes necesitan crear un entorno de descanso más estable y controlado”, explica Roure, quien destaca que el uso de este tipo de elementos, integrados dentro de un proceso estructurado, pueden generar cambios muy significativos.

Menos estímulos y más descanso

Para la psicóloga Leticia Martín Enjuto, el antifaz también puede ser un aliado por su capacidad para reducir al mínimo los estímulos y facilitar que la melatonina haga su trabajo, esa glándula que se produce en la glándula pineal, y cuya función principal es regular el sueño. Aunque resulta especialmente interesante su aportación a nivel psicológico, ya que según explica la experta, ofrece una sensación de recogimiento. “Esa especie de ‘techo’ suave sobre los ojos puede disminuir la hiperalerta nocturna y generar un clima más íntimo y calmado. No soluciona el estrés por sí mismo, pero sí puede rebajar ese nivel de activación que a veces nos impide desconectar al final del día”.

Sin embargo, nos recuerda que no es un recurso universal, ya que para algunas personas puede resultarles incómodo y lo más probable es que termine interrumpiendo el sueño en lugar de mejorarlo. Martín Enjuto también incide en que el antifaz para dormir ayuda, pero no sustituye los pilares básicos de la higiene del sueño. “Si hay pantallas justo antes de dormir, horarios caóticos o un entorno ruidoso, el antifaz puede suavizar algunos efectos, pero no arreglará todo. Es más bien un complemento dentro de un cuidado más amplio”, y apunta que ritualizar las horas previas al sueño puede ser muy beneficioso: rutina de cuidado facial, ponerse el pijama, bajar la intensidad de las luces, colocarse el antifaz… actúan como señales internas que le dicen al cuerpo ya es hora de relajarse y esa repetición, dice, aporta estabilidad mental y favorece el descanso.

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