26/06/2026

Bodas ‘low-key’: por qué la boda civil de Zohran Mamdani y Rama Duwaji ha marcado un antes y un después en el terreno nupcial

Bodas ‘low-key’: ¿y si la única tendencia real para 2026 fuese dejar de intentar ser tendencia y celebrar (de verdad) el amor?

Si en 2025 se estrenase una comedia romántica que girase en torno a una boda, probablemente se titularía ‘Mi gran boda viral’. Porque, en una era marcada por el algoritmo, el deseo de sobresalir y tener una celebración que se considere única y diferente ha derivado en un fenómeno de lo más contraproducente: todas las bodas se parecen cada vez más entre sí. Y no por falta de intención o de creatividad, sino porque el afán por destacar nos ha llevado a cruzar la difuminada línea del exceso.

Si has asistido a algún enlace en los últimos meses te habrás dado cuenta de que a las bodas de hoy en día no les falta un perejil: isla de tartas, neones personalizados con una frase de la canción preferida de la pareja, cámara 360, fotomatón, recena de McDonald’s, coctelería de autor, varios grupos en directo –sí, has leído bien, varios– y una hora loca que rivaliza con la programación de ‘Tomorrowland’. Esto se repite una y otra –y otra– vez. Por no hablar del número de invitados –aunque probablemente la mayoría no han cruzado palabra con los novios desde hace años–. Y esto es casi lo más sencillo que puedes encontrar en una boda de hoy en día. Lo que empezó de una manera orgánica y espontánea se ha terminado convirtiendo en una lista sucesiva de checks que los novios tachan casi por obligación, como si solo así su boda pudiera considerarse un éxito a nivel social.

De hecho, basta con fijarse en la irrupción de los wedding content creators, un fenómeno que en los últimos años ha transformado el terreno nupcial. Estos profesionales no solo documentan el día de la boda, sino que se encargan de capturar cada momento con un enfoque pensado para la inmediatez: recuerdos amateur disponibles para ser compartidos y consumidos apenas 24 horas después del enlace.

Pero, en medio de esta vorágine nupcial, se está viviendo una revolución casi silenciosa que nos recuerda lo verdaderamente importante de una boda: celebrar el amor. Se las conoce como bodas ‘low-key’, lo que podríamos traducir como bodas discretas, un fenómeno en el que prima la autenticidad, la intimidad verdadera y la experiencia para dos por encima del espectáculo social de una boda de las que se celebran hoy en día, orquestada prácticamente para generar un buen puñado de likes en Instagram.

Muchas parejas sueñan con una boda íntima, pero pocas lo logran de verdad. Seguro que te suena esta historia: empiezas planeando 60 invitados como mucho y terminas con 200 al trasladar los nombres al papel, o comienzas con la idea de algo sencillo y acabas incluyendo todo lo mencionado anteriormente, y mucho más. Lo escribo con conocimiento de causa: a la hora de organizar, a los novios todo le parece insuficiente.

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