29/04/2026

Buen Dolor: cómo atravesarlo juntas, con la ayuda de libros, charlas y reuniones entre amigas

Depresión y Autoboicot las dos primeras referencias de Buen Dolor.

‘Depresión’ y ‘Autoboicot’, las dos primeras referencias de Buen Dolor.

De aquel sentimiento de fusión, surgió Buen Dolor, que no es una editorial al uso. De hecho, por ser, ni siquiera es una editorial. “Desde el principio, Adriana insistió en que no quería que se llamara editorial Buen Dolor, sino Buen Dolor. Quería que tuvieran peso los ciclos y los encuentros presenciales”, detalla Serrano. Y así ha sido. Los libros para la terapeuta sirven como herramientas para cuidar y dar calor, porque el vínculo es lo que importa. Por el momento, ya tienen tres referencias: las dos primeras –Autoboicot: Hoy me apetece tocar fondo y Depresión: Hay vida después de la muerte–, las firma Adriana Royo. “Yo creo que estuvo súper bien que fuesen los primeros títulos, para que así todos los que vengan detrás sigan un poco el modelo. No tienen que ser iguales, claro, pero la idea es que compartan el espíritu”, explica la editora. “Son libros que te lees como pipas, te lo pasas bien, y Adriana tiene unos recursos que te hacen pensar en lo que has leído mientras te diviertes. Además, tienen un formato en el que se van introduciendo citas de gente cercana y de pacientes sobre el tema, así que es un libro muy coral. Y también está la idea de atravesar el dolor para salir transformado, habiendo hecho algo con él, no para regocijarse en él. Porque cuando tienes voces de tanta otra gente y lo miras [el dolor] desde sitios muy cotidianos y con un poco de humor, te das cuenta de que no es tu problema, que es una cosa que nos ocurre, y eso también es terapéutico”, continúa la Serrano.

Porque ambas son conscientes de la importancia de compartir los dolores de cada una, así como de las dificultades que tenemos para hacerlo a diario. Y Royo, que sabe cuánto valen las consultas terapéuticas, quería contribuir de otra manera que no fuese la clásica terapia. “Quiero que la gente viva como he podido vivir yo, que no me ha faltado nunca de nada. Porque una sesión son entre setenta y cien euros, si no tienes que ir una vez cada tres meses en la pública. Por eso, quería que estos dos libros funcionaran, no como terapia, sino como una compañía que fuese lo más barata posible para todos. Que sean una herramienta, que los podamos llevar a centros de salud, y que luego eso pudiera extrapolarse a hacer comunidad. Porque estaba harta de patologizar las emociones. Al contrario, quería ir al cuerpo, al abrazo colectivo. Porque en terapia, muchas pacientes me decían que venían a consulta también a por el abrazo. El trauma también se cura con el calor mamífero, así que mejor juntarse para sacudirle los valores antiguos a la terapia”, explica Roya, especialista en estrés y neuroeducación.

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