“La primera vez que yo escucho hablar de Mar fue hace mucho tiempo. Era un casting muy abierto y no sabía ni que el personaje se llamaba así”, recuerda Quílez. “Participé en un homenaje a Pilar Palomero que se hizo en el Festival de Málaga. Estábamos muchísimas actrices que habían formado parte de sus películas. Ahí se contactó uno de los productores que estaban con Yakarta y me preguntó quién era mi representante porque querían hablar conmigo”, ahonda la actriz. “Pasé el casting otra vez y ya después llegó la prueba con Javi [Javier Cámara], que fue genial. Más tarde tuve la prueba física para ver si podía con todo el bádminton y ahí ya me cogieron. Con Elena, Diego y Javi fuimos desenvolviendo al personaje a partir de entonces”.
Podría parecer esto por su premisa un drama deportivo al uso, pero es mucho más que eso. Yakarta es un retrato de la soledad y la incomprensión que sufren sus dos protagonistas, cada uno en un lugar vital diferente. Refleja, eso sí, el mundo de las competiciones regionales de bádminton, un deporte minoritario y para muchos anecdótico. “No sabía absolutamente nada de bádminton”, admite Quílez entre risas. “Llegué nuevísima en ese tema. Se me dio bien porque me encantan los deportes y soy bailarina desde los cinco años. Todo lo que es expresividad corporal lo tengo muy interiorizado. Hubo que hacer muchos entrenos duros en Granollers, con mi entrenador, Marc, hasta que salió algo decente”, comparte. “Ha habido un trabajo sobre todo técnico. Darle al volante con la raqueta es fácil, pero tienes que hacerlo bien. Hay una secuencia de pasos y más cosas, pero como soy bailarina se me hizo fácil. Había secuencias marcadas en las que no me podía mover en libertad”.
Mar es una chica taciturna con una realidad en casa poco agradable; Carla, por otro lado, es una joven cordial que aprovecha cada minuto de lo que vive. Y a pesar de ello, la actriz reconoce que tienen más en común de lo que podría parecer. “Tengo bastante de ella porque soy una chica con mucho carácter. No suelo confiar a la primera, como ella. También he hecho el personaje muy mío. Hablaba como Mar, pero me apropié del personaje y realmente Diego, Elena o Javi me ayudaron a entenderla y buscar otras referencias. Hacer los personajes muy parecidos a una misma te hace caer en la monotonía”.
El encuentro entre Javier Cámara y la actriz no amedrentó a quien está empezando, en cierto modo. Esto es un mano a mano entre el veteranísimo actor ganador de todos y cada uno de los premios de la cinematografía española, y Quílez. “Me hizo más ilusión que darme miedo”, admite humildemente la actriz. “Yo conocía a Javier Cámara de siempre, claro. Cuando hicimos La maternal nos encontramos en un preestreno en Madrid. No se quedó, pero tuvimos un primer contacto. Javi es una persona encantadora y eso también ayudó a hacerlo fácil. Desarrollar los personajes con él fue muy sencillo y lo hizo todo muy fácil”.

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