Todo lo que toca Rosalía lo convierte en oro. Una afirmación pretenciosa que, sin embargo, no para de confirmarse. En plena promoción de Lux, su cuarto álbum, la artista acudió ayer a La Revuelta, el late night show conducido por David Broncano. De todos los momentos de su paso por el programa que se viralizaron en redes –del pulso con el presentador a la interpretación a capella de La Perla– hubo uno que generó especial reclamo, no solo entre el público presente en el plató, sino de los espectadores: el regaló que Rosalía entregó a Broncano. La catalana llevó un bizcocho de aceite de oliva y naranja que cortó y repartió entre el público del programa hasta acabarlo para así desvelar el verdadero regalo: un plato personalizado con las caras de Rosalía y David Broncano, con la estética propia de los souvenirs de las casas reales, con el que ambos posaron a cámara.
El plato fue un encargo que el equipo de la cantante hizo a Chichinabo, una tienda de regalos personalizados ubicada en el número 85 de la madrileña calle de Modesto Lafuente. Se trata negocio proyecto de Patricia Lázaro, quien hace 14 años decidió, decidió lanzar un proyecto que le permitiese dedicarse a contar historias a través de la cerámica. “Chichinabo nacin con la idea de coger cosas sin importancia, muy castizas, y darles valor. Es lo que nos hace ser lo que somos», confiesa la ilustradora.
Comenzó con una colección de piezas ilustradas que homenajeaban a los bares de toda la vida y que, todavía hoy, se siguen vendiendo online. A estas se sumaron unas cuencas gallegas con motivos propios de la gastronomía y tradición local. Aunque, reconoce, su fuerte siempre ha sido la personalización de objetos de cerámica. “La gente me cuenta su vida y yo la ilustro en las piezas cerámicas que han elegido”, reconoce. El resultado son cuencos, platos y sets de mesa con ilustraciones personalizadas.

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