30/06/2026

Chloé Wallace: «La vuelta a la extrema delgadez ha hecho que me pregunte: ¿estaría más guapa si fuera más delgada?, ¿debería mi cuerpo parecerse más al de ellas?»

¿Este repunte ha afectado a tu trabajo de alguna manera?

Sí, y creo que precisamente por eso, porque lo vivo desde dentro, me ha vuelto más consciente e intencionada en las decisiones que tomo. Intento hacer un esfuerzo real por mostrar cuerpos diferentes, no normativos, dentro del margen que tengo (porque siempre hay un margen y siempre hay presiones, y no voy a fingir que tengo control absoluto sobre todo, pero sí sobre muchas cosas).

¿Cómo lo pones en práctica?

Es algo de lo que hablo constantemente con mi director de casting. Es una conversación que tenemos de forma activa, no puntual: qué cuerpos estamos llevando a la pantalla, qué estamos normalizando sin querer, qué imagen del mundo estamos construyendo con cada elección. Porque la pantalla no es neutral, nunca lo ha sido; lo que se repite se convierte en norma, en referencia, en lo que la gente entiende como real o deseable y eso es una responsabilidad enorme.

Pero es que además, para mí forma parte de mi manera de entender el oficio. Si tengo la posibilidad de que una chica joven mire una pantalla y encuentre ahí un cuerpo que se parece al suyo, eso ya es suficiente. Me niego a seguir reproduciendo un ideal que ya sé el daño que puede hacer.

En el post, preguntas varias veces: ¿lo estáis viendo? Como si nos hubiesen hecho luz de gas. Todo aquello que os dijimos que estaba bien, todo eso de la inclusividad, en realidad era mentira.

A mí lo que más me frustra es que es un secreto a voces. Todo el mundo lo está viendo, todo el mundo lo piensa y sin embargo nadie dice nada. No hay alarma, no hay preocupación pública, no hay una conversación real. Y eso en sí mismo ya es revelador, ¿no? El silencio también es una postura. Y lo que me resulta especialmente doloroso es la sensación de retroceso, porque hubo un momento, no tan lejano, en el que algo estaba cambiando de verdad. Había un imaginario diferente construyéndose, un ideal de belleza que por fin tenía más de un molde. Mujeres como Paloma Elsesser, Ashley Graham, Barbie Ferreira, Lizzo, Mindy Kaling… cuerpos más grandes, cuerpos no normativos, mujeres ocupando espacio sin disculparse por ello. Eso a mí me hacía feliz, me hacía pensar que algo se había movido de verdad, que años de trabajo y de conversación habían dejado huella.

¿Cómo afecta este nuevo modelo corporal a las niñas y adolescentes?

Es una de las violencias que actúa de manera silenciosa, constante, porque no llega en un momento puntual sino que procede de múltiples frentes. Nosotras también jugábamos a maquillarnos, a ser mayores, a experimentar con todo eso, pero había algo de juego en ello. Ahora no sé si es juego o si las presiones son tan reales y tan tempranas que ya ni se perciben como presiones, sino como normalidad. Y eso me parece lo más peligroso, cuando la violencia se vuelve tan cotidiana que deja de verse. Si a eso le sumas las operaciones estéticas cada vez a edades más tempranas, los filtros, la inteligencia artificial generando imágenes de cuerpos y caras que literalmente no existen, que son imposibles de alcanzar porque no son reales, imagínate. Eso sí es violencia porque te roba algo muy básico: la posibilidad de estar bien contigo misma sin condiciones.

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