01/07/2026

Claire Lynch, escritora: “La gente ‘queer’ normalmente está fuera de la familia tradicional. Se piensa que la escogida es la única que existe”

Es esta una genealogía familiar escrita en dos líneas temporales, pero a su vez es una novela profundamente política. Sobre todo teniendo en cuenta lo complicado del mapa político actual y el auge de la ultraderecha y sus políticas en contra de la realidad LGTBIQ+. “Al leer la novela mucha gente me pregunta si es ficción histórica y estrictamente no lo es, pero todo a nuestro alrededor señala que podría volver a repetirse lo que sucede en el libro”, reflexiona Claire Lynch. “Cuando he hablado del libro en Italia o en Estados Unidos – lugares en los que leyes como aquella pueden resurgir – me he dado cuenta de lo naif que resulta pensar que no se puede repetir”.

El hacer lo que la sociedad espera de uno y el encajar en la norma –en este caso en la heteronorma– es algo que sobrevuela las páginas de Un asunto de familia, algo a lo que parecen condenadas, sí o sí, las familias queer. “Creo que es muy difícil no hacerlo. Puede que sea por falta de imaginación, por la dificultad de crear algo completamente nuevo”, razona la escritora. “Mucha gente me ha preguntado por qué el personaje de Heron no es más valiente en el libro y por qué no se enfrenta y lo entiendo, pero tengo que defenderlo. No iba a convertirse en la primera persona en decir que todo estupendo en una familia diversa”, reconoce firme. “Ahora, en 2026 todo eso está más aceptado y los niños ven diferentes tipos de familias en el colegio. Hay mucho menos tabú alrededor de ello y se da una seguridad en el imitar estructuras, es un lugar confiable en el que uno se puede esconder. Las limitaciones de esas estructuras, aunque resulte paradójico, ayudan a mucha gente a liberarse. Sí, al final todo ha ido en torno a emular en vez de romper”.

La separación de Dawn y Heron, durante los 80, coincide temporalmente con la época en la que la propia Claire Lynch era una niña. Pero aquí no hay nada de autoficción. “Ambientar la historia en esta época tiene que ver con que me resultaba históricamente cómodo. Yo hubiera sido esa niña en los momentos que se narran en el libro, podía pensar en mi propia infancia pasando en paralelo a lo que aquí se narra. Incluso pude preguntar a mi madre, mientras escribía, si recordaba algo de lo que contaba en las noticias de aquel momento. ¿Era simplemente un rumor o se contaba en las noticias?”, admite. “Por eso usé la propia cronología de mi vida. Cuando Maggie descubre la propia verdad de su familia, está tan impactada como lo hubiera estado yo o cualquiera de mi generación. Es algo tan reciente que te preguntas cómo pudo suceder. Ninguno de los personajes soy yo, esto no es autoficción, pero sí que puedo reconocer que hay cierta sombra de una persona que podría en ese momento estar viviendo en la casa de al lado”.

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