La Cumbres borrascosas de Emerald Fennell no llega a los cines para contentar a nadie. Es la visión de esta mujer que consiguió un ejército de fans irredentos y un buen grupo de detractores con sus anteriores películas, Una joven prometedora y Saltburn. Cineasta como pocas en lo que a riesgo se refiere, se ha lanzado a la piscina con triple tirabuzón para contar la historia de esos Heathcliff y Catherine a los que encarnan Jacob Elordi y Margot Robbie, pero no solo. También están en el filme Alison Oliver y Shazad Latif, Isabella y Edgar Linton, los adinerados hermanos que compran Thrushcross Grange, la propiedad aledaña a Cumbres borrascosas.
Lo refinado frente a lo animal de los protagonistas. Dos personajes que tienen que sufrir a esos animalicos que tienen por vecinos y dos personas, en principio, encantadoras. Quizá las únicas. “No, no, no lo creo”, admite Oliver entre risas a Vogue España. “En realidad quiero a todos los personajes, cada uno tiene su momento”, cuenta Latif a esta cabecera durante el día de promoción de Cumbres borrascosas en Londres.
Mientras que Edgar bebe los vientos por una Catherine que está a otras cosas; Isabella cae rendida a la energía sexual de Heathcliff. Y esa energía no es poca. Ella es la que sufre a este personaje que paga con ella un sinfín de frustraciones. “Al leer el guion, me emocioné por la propia Emerald porque sabía todo lo que este libro había significado para ella”, comparte la actriz. “Es una obra a la que ha vuelto a lo largo de toda su vida. Sabía que había sido muy feliz escribiéndolo así que al leerlo lo fui yo también, me conmovió”. ¿Y al leer las escenas más explícitas? “La leí y supe que tendría mucho que descubrir y entender. Realmente le daba una vuelta al personaje, lo que me hizo tener muchas ganas en realidad de afrontarlo. Como actriz, me sentí afortunada de poder hacer algo así”.
Latif construye con el personaje de Margot Robbie una complicadísima relación. La química entre ambos es de las complicadas, de la que parece que sería un reto para cualquier actor. “Intento no darle muchas vueltas cuando estoy creando la química con alguno de los otros personajes. Simplemente surge, no tengo que analizar exactamente cómo lo hago: preocuparse por eso no tiene mucho sentido”, cuenta el actor.
“Me llevé unas pantuflas doradas que son realmente cómodas, también un pijama completo verde”, confiesa el actor sobre lo que se llevó de Edgar para recordarlo siempre. “Me regalaron mi collar de perro y también me llevé una pequeña tetera del set”, apunta la actriz.
Para Oliver, esta es la segunda ocasión en la que trabaja a las órdenes de Emerald Fennell. Fue la inolvidable (y extremadamente pija) Venetia en Saltburn. “Nunca me he encontrado con alguien como ella. Tiene un personalísimo punto de vista, una forma de entender las cosas y de llevarlas a cabo. Visualmente lo que construye es impresionante, profundamente único”, comparte la actriz. “Al mismo tiempo es alguien que se formó como actriz y sabe dirigir increíblemente a los intérpretes. Los lugares a los que te invita son estimulantes. Creo que esto ya lo he comentado en más de una ocasión, pero trabajar con ella te hace sentirte afortunado porque te da oportunidad de aportar y sentir la importancia de ello. La amo”, concluye.

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