Cómo disimular las ojeras sin maquillaje: los consejos de Vogue
Llevo conviviendo con un buen par de ojeras desde que tengo memoria. Durante años me empeñé en encontrar el corrector o la base de maquillaje perfectos para hacerlas desaparecer. O, directamente, justificaba su presencia encadenando noches largas y pocas horas de sueño. Con el tiempo, sin embargo, he llegado a una conclusión: no tengo por qué esconder esa ligera sombra bajo los ojos si no quiero. Al fin y al cabo, igual que ocurre con la ropa, todo consiste en saber llevarla.
Y la clave es mucho más sencilla de lo que parece: aceptarse tal y como una es y adoptar pequeños hábitos —que no tienen nada que ver con el maquillaje— para mantener esta zona del rostro sana, hidratada y elástica. De ese modo es posible suavizar el aspecto de las ojeras y favorecer la expresión del rostro sin necesidad de ocultarlas bajo capas de cosméticos o recurrir a productos que, muchas veces, solo aportan peso a la piel o que, sencillamente, no apetece aplicar.
¿Maquillarse o no maquillarse? Esa es la cuestión
Conviene aclararlo desde el principio: esto no pretende ser una guía para abandonar el maquillaje. Existen infinidad de motivos para maquillarse y todos son igual de válidos. Puede ser una forma de cuidarse, de ganar seguridad, de experimentar con distintos estilos o de resaltar aquello que más nos gusta de nuestro rostro mientras suavizamos otros rasgos.
Se trata, simplemente, de reunir una serie de consejos para quienes, de vez en cuando, prefieren prescindir del maquillaje y salir de casa con un rostro limpio y una piel saludable, aprendiendo a potenciar sus facciones sin necesidad de hacer desaparecer las ojeras. Porque esa también es una decisión perfectamente válida.
Cómo suavizar las ojeras sin maquillaje: hábitos que realmente marcan la diferencia
Existen algunos gestos muy sencillos que merecen la pena incorporar tanto a la rutina diaria como al cuidado de la piel para conseguir que las ojeras se atenúen de forma natural y se integren mejor con el resto del rostro. Eso sí, siempre que no sean consecuencia de otros problemas como déficits nutricionales, alergias, inflamaciones o cualquier otra condición médica.
1# Mantener una buena hidratación
El primer paso es tan básico como imprescindible: beber suficiente agua.
Cuando el organismo no está correctamente hidratado, la piel del contorno de los ojos, mucho más fina que la del resto del rostro, puede verse apagada, hundida y con un tono más oscuro. Mantener una hidratación adecuada beneficia a todo el organismo y ayuda a que la piel conserve su elasticidad y luminosidad.
2# Cuidar la alimentación
La alimentación también desempeña un papel importante. Conviene incluir con frecuencia alimentos ricos en hierro y en vitaminas K, C y B12, como las verduras de hoja verde —espinacas, acelgas o lechuga—, los frutos secos, los cítricos, las lentejas, los huevos o el pescado.

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