Culpemos a Olivia Rodrigo o quizás a toda la polémica generada en torno a la prenda estos últimos meses, pero cuando decidimos que queríamos hacer un estudio de campo sobre ciertas prendas, el vestido babydoll ganó enteros rápidamente como pieza inaugural.
Y es que, aunque no es para todos los gustos, sus aires retro –cómo olvidar a iconos como Twiggy o Jane Birkin luciéndolos en los 70– y su naturaleza inherentemente relajada y fresca nos parecieron los atributos perfectos para convertirlo en nuestra prenda fetiche a la hora de plantar cara al calor de Madrid.
Claro que en esta redacción cada una tiene muy claro su estilo y desde el principio supimos que la gracia de todo esto residía en ver cómo cada una de nosotras sacaba partido a la prenda llevándosela a su terreno. Así, mientras algunas redactoras evocan a una Courtney Love sexy y alocada, otras optan por la Costa Azul como inspiración. Diferentes prismas de una misma gema a la que, sin duda, hemos intentado sacar todo el brillo posible. Pero, ¿cómo entendemos cada una de nosotras esta pieza? Comenzamos.
Mayte Salido, Editora de Compras
“Paso parte del verano en la Costa Azul francesa, así que suelo llevar vestidos de inspiración romántica y silueta babydoll siguiendo una inspiración clara: Jane Birkin y sus looks naturales y desenfadados. He apostado por un vestido corto en color blanco de Dôen y para completar el estilismo he añadido un pañuelo rojo en la cabeza y un bolso tipo capazo, dos clásicos que aportan un aire veraniego y relajado. Por último, he incorporado unos zapatos jelly, que además de ser una gran tendencia este 2026, son increíblemente cómodos”.

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