Ni protector solar, ni lavado de pelo inverso. Esta es la mejor manera de resguardar el cabello del cloro
Llevo mechas con decoloración desde hace años y, aunque todos los veranos temo que el cloro de la piscina acabe verdeando ese tono rubio que tanto me ha costado conseguir, nunca sucede. Soy disciplinada con el uso de protectores solares para el cabello. Y todo ayuda. Pero el secreto de que el cabello termine la temporada de verano y baños diarios en agua clorada con el mismo color con el que lo empezó –tan solo un poco más claro en medios y puntas por el sol– es un truco sencillo y superasequible que cumplo con devoción antes y después de cada baño. Me refiero al hecho de ducharme con agua dulce antes, y aclarar después de cada baño. Lo hago de manera religiosa y escrupulosa las veces que hagan falta, por muchos baños que me de. En ocasiones esa disciplina provoca los comentarios de mis compañeros y compañeras de toalla: ‘¿Pero cuántas veces te vas a duchar?’, me preguntan. Pero soy consciente de lo importante que es hacerlo para no arruinar mis mechas y no tener en mi historial beauty ningún episodio dramático (entiéndase la ironía) en mi melena.
La ducha con agua dulce que hace película protectora
Esto no quiere decir que este truco me exima de usar protector solar en el cabello (es muy necesario), ni de practicar de vez en cuando el método ACA (ahora lo llaman lavado inverso) que consiste en lavarse el cabello usando primero el acondicionador y luego el champú para formar una película protectora durante la ducha. Pero es un básico infalible y gratis que funciona por una cuestión puramente física y lógica que, además, tal y como explica la farmacéutica Helena Rodero, experta en salud capilar, afecta a todas los cabellos, teñidos de rubio (o no). Y es que el agua de las piscinas atesora cobre y otros metales, que no solo afectan al color –el cobre hace que verdee el rubio– sino también a la salud capilar, acelerando su rotura y potenciando el daño solar que deshidrata el cabello.
“El cabello absorbe muchísima agua y cuando está dañado aún más. El agua de las piscinas contiene cloro, cobre y otros minerales, incluso sal. Si no se crea una película protectora el pelo absorberá todos esos elementos que se irán acumulando a lo largo del verano. Ese almacenamiento de metales puede hacer que se parta el cabello, pero si se tiene la precaución de mojarse el pelo con el agua corriente de la ducha, que tiene muchos menos minerales y no tiene ni cobre ni sal, se consigue que el agua que entre en el cabello sea un agua limpia que protege. También es importante volver a mojar con agua corriente al salir del baño para retirar todos esos metales que se hayan depositado de forma superficial”, explica la experta.

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