Reducir el desperdicio alimentario con IA
A todos nos ha pasado. Compras un racimo de plátanos, coges uno antes de colocar el resto en el frutero y sigues con tu vida. Corres al trabajo por la mañana, al gimnasio, a pasear al perro por la tarde… En definitiva, te olvidas de esos plátanos que esperan en la mesa de tu cocina. Diez días después están marrones, blandos y dan pena. Pero en lugar de aprovecharlos para preparar un batido o una tarta, los tiras a la basura mientras te preguntas en voz alta por qué se han puesto marrones tan rápidamente. Y no solo los plátanos. En total, se calcula que un tercio de los alimentos se desperdicia o se pierde, ya sea antes o durante la cosecha, de camino al consumidor o, en el caso de los plátanos en el frutero, después de haber sido comprados. En nuestro complejo y globalizado sistema alimentario, algo no va bien entre el campo o la granja y el tenedor. Si queremos mantener a una población mundial cada vez más numerosa y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de carbono y minimizar el impacto ambiental, uno de los mayores retos es hacer frente al excesivo desperdicio de alimentos.
Solamente en la Unión Europea, cada año se tiran a la basura en torno a 59 millones de toneladas de comida, lo que equivale a la nada desdeñable cifra de 130 kilos por habitante y al 10% de su producción alimentaria. Entre el 30% y el 40% de los alimentos que se producen en Estados Unidos acaba en los vertederos. El desperdicio de alimentos representa hasta el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En España, las cifras no son mejores. “En nuestro país, cada año se tiran a lo largo de toda la cadena alimentaria más de 7,7 millones de toneladas de alimentos, lo que equivaldría a casi 250 kilos de comida desperdiciados cada segundo, o al peso de 190 Titanics, lo que es una auténtica barbaridad y un sinsentido”, asegura Marie Lindström, directora general de Too Good To Go en España, una app que, desde su nacimiento a finales de 2015, ha crecido hasta convertirse en la aplicación de rescate de comida más grande del mundo. Con un equipo integrado por cinco daneses, una francesa, un austriaco y un inglés, desde el grupo señalan que la aplicación ya está presente en 17 países, y cuenta con una comunidad de más de 90 millones de usuarios y más de 155.000 establecimientos, gracias a los cuales se han logrado salvar ya más de 300 millones de packs de comida y se ha evitado la emisión de más de 810.000 toneladas de CO2 equivalente.
“Nuestro objetivo es conseguir crear un planeta en el que la comida no se desperdicie, y para lograrlo, nuestra misión consiste en inspirar y empoderar a todo el mundo para así poder luchar juntos contra el desperdicio de alimentos. Para ello, recurrimos a campañas de concienciación y sensibilización, pero también a soluciones como nuestra app, a través de la cual conectamos a los usuarios con miles de restaurantes, supermercados, panaderías y todo tipo de negocios relacionados con la alimentación que venden packs sorpresa con su excedente diario de comida al final de la jornada a precios más reducidos para evitar, de esta manera, el desperdicio”, explica Lindström.
Dar valor a la cantidad de desecho producido; realizar un seguimiento preciso del inventario mediante algoritmos; fijar precios dinámicos para los alimentos perecederos para que el precio se ajuste a su fecha de caducidad de tal manera que, a menor vida útil, mayor descuento en el coste, son algunas de las innovaciones generadas mediante inteligencia artificial (IA) que buscan reducir el desperdicio alimentario. Precisamente, la clave para impulsar la transformación de la industria –un sector muy tecnificado pero poco digitalizado– reside, según los expertos, en la automatización y la gestión inteligente de la información, algo que solamente se consigue con dinámicas de IA generativa. “Este no iba a ser un sector que se fuera a librar de la revolución de la IA; al contrario, creo que su contribución es muy interesante. Nos permite procesar cantidades ingentes de datos, algo que, aplicado a lo que nos compete, se traduce en automatización de procesos y en mejoras de rendimientos productivos o de modelos predictivos. La cuestión es que, si tengo datos de calidad sobre qué tiras, cuándo lo tiras, por qué lo tiras…, ¿podré predecir tu producción para que tu desperdicio tienda a ser cero?”, se pregunta Denis Ugalde, CEO y fundador de Oreka Circular Economy, una empresa que ayuda a otras entidades del sector de la alimentación a medir, donar y reducir el excedente de forma sencilla y segura.

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