Mientras que en los años 20 del siglo pasado la sociedad experimentó una revolución cultural —con la llegada del cine sonoro, el nacimiento de la primera emisora comercial y los vibrantes bailes de Joséphine Baker—, los años 20 de este siglo están definidos por una revolución tecnológica que está transformando todos los aspectos de nuestra existencia. Sin ir más lejos, hace unos días, Google lanzó Google Try On. Se trata de un probador virtual que escanea tu cuerpo, y a través de Inteligencia Artificial, te enseña cómo te queda. Si te gusta, puedes pasar a comprarla directamente. El futuro te ha permitido no tener que salir de casa nunca más si así lo desearas.
La tecnología avanza rápido, y las tensiones geopolíticas están tan latentes, que es muy difícil dilucidar cómo afectará todo esto a la industria de la moda siquiera a medio siglo vista. No obstante, los expertos ya han identificado varios factores clave que moldearán el rumbo del sector en la próxima década. Según un estudio de la consultora KPMG, realizado hace unos meses, tres de los actores principales serán la inclusión de la inteligencia artificial en los procesos, la necesidad de ser sostenibles, y el cambio de ideologías del consumidor.
Silvia Tortajada
«La IA se ha convertido en una herramienta esencial para que las firmas de lujo mejoren la personalización, tanto del producto como de la experiencia del cliente, en línea y en la tienda», han explicado los autores del informe. Ya lo hemos visto con el ejemplo de Google. Bernard Arnault, el magnate detrás de Louis Vuitton Möet Hennessy (LVMH), invirtió en agosto del año pasado más de 300 millones en empresas que usan esta tecnología. ¿Cuál era el objetivo? “Acelerar la innovación”, explicó el grupo.
Por otro lado, la sostenibilidad es fundamental, tanto por la exigencia del cliente, como por la situación actual del planeta. La intención es reducir al mínimo la huella de carbono, preservar la biodiversidad, y asegurar la calidad de los productos para alargar su vida. Al contrario que la moda fast fashion. Así lo piden las nuevas generaciones, que además de entender que no hay planeta B, exigen que los diseños no solo sean estéticos sino también que tengan un valor conceptual. Y que cambien con frecuencia, pues se han acostumbrado a recibir estímulos de forma constante.
Silvia Tortajada
¿Cómo se enfrentan los profesionales a este inestable ecosistema? A través de la formación. Vogue College of Fashion, el campus universitario de la biblia de la moda, ofrece su Máster Vogue en International Luxury Business, una formación de un año lectivo de duración que prepara a sus estudiantes para trabajar en el sector del lujo a nivel internacional, para ahora y para el futuro. Entre sus ventajas está su claustro de profesores, formado por expertos en activo. Un ejemplo es la directora es Patricia Sancho, quien tras haber trabajado en firmas de alto nivel como Burberry, Armani o Juicy Couture, es fundadora de la consultora Atenea Consultancy, asesora de marcas de lujo. Otros nombres del claustro son Carmen Sáenz Varona, consultora y fue CEO de Audemars Piguet España Iberia y Miguel Gallastegui, Director de marketing de Revlon-Elizabeth Arden.
El Máster comenzará el próximo mes de octubre. Las plazas son limitadas y ya están disponibles. Si quieres reservar la tuya, puedes hacerlo directamente desde la web.


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