30/06/2026

Defender tus derechos y exigir lo que mereces no te convierte en una persona problemática

Sin embargo, reconoce que a menudo es mal recibido porque puede interrumpir expectativas establecidas, es decir, quizás alguien se esperaba que estuviésemos más disponibles. “Esto lleva a que los otros sientan que se está desafiando la comodidad y el control que podían tener sobre nuestro tiempo y recursos. Además, puede percibirse como falta de compromiso”.

Hablemos de asertividad

Juan Muñoz en su cuenta @piscologeria, al igual que en su libro, a menudo habla sobre la asertividad y desmonta la idea de que tenemos que serlo siempre. “La asertividad es una habilidad, una herramienta que debemos poder en práctica cuando queramos cuidar y cuidarnos a la vez, es decir, siempre que necesitemos defender nuestros derechos y la relación con la persona que vamos a mostrar asertividad”, y añade que esta forma de comunicarnos suele ser cansado y no todas las relaciones merecen el esfuerzo. También señala que la asertividad no es una solución mágica que lo cambie todo, y en su libro hace un recorrido por aquellas situaciones en las que no merece la pena serlo, y una de ellas es cuando toca cuidar de tus derechos.

Ruiz Villalba, por su parte, añade unas pautas para aprender a poner límites de forma asertiva:

Comunicación clara y directa: Expresa tus límites de manera honesta y específica.

Empatía: Reconoce y valida las necesidades y preocupaciones de los demás.

Consistencia: Mantén tus límites firmemente para que sean respetados.

Ofrece alternativas: Proporciona soluciones o alternativas viables en el caso de que los límites se confronten con otras necesidades.

Cuidado con el miedo al desacuerdo

Cuando Jennifer Lawrence decidió opinar sobre la política de su país, o contar que en sus inicios le dijeron que debía perder peso, de inmediato se convirtió en el foco de todas las críticas. Muchos pensaron no era honesto que posara sobre una alfombra roja, tras haber hablado de cómo fue cosificada, o que una actriz no debería meterse en asuntos de política, sin embargo, ella prefirió respetar sus principios antes que evitar el conflicto.

Este es uno de los muchos ejemplos que encontramos a diario, donde podemos llegar a sentirnos amenazados y temerosos, antes de expresar nuestro punto de vista, defender nuestros derechos, especialmente si eso puede ocasionar discrepancias. “Este miedo puede deberse a la ansiedad por posibles consecuencias negativas, como el deterioro de relaciones, la crítica o las represalias. También puede estar ligado a la falta de habilidades para manejar desacuerdos constructivamente”, reconoce la experta de Qaizzen, quien recuerda que el conflicto manejado adecuadamente, puede ser una fuente de crecimiento y mejora.

“El conflicto fomenta la innovación, ya que se pueden llegar a soluciones más creativas a través del debate. Puede incluso fortalecer las relaciones interpersonales, a través de la escucha activa, y puede acarrear una mejor comprensión mutua”. De paso aporta una serie de pautas para aprender a defender nuestro punto de vista frente a nuestro equipo de trabajo:

Prepárate bien: Conoce los hechos y datos que apoyan tu punto de vista.

Sé claro y conciso: Expón tus argumentos de manera directa y estructurada.

Escucha activamente: Considera las opiniones de los demás y responde de manera constructiva.

Mantén la calma y el respeto: Evita el tono confrontativo y busca el diálogo, hablar con un tono agresivo puede hacer que se creen problemas innecesarios.

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