Jennifer Lopez está disfrutando de un verano parisino. Desde hace unos cuantos días, se encuentra en la metrópoli, donde ha ocupado algunos de los front rows más codiciados durante esta Semana de la Alta Costura. A su paso por los desfiles, cómo no, dejó un verdadero despliegue de brillos y plumas; nada fuera de lo habitual tratándose de una estrella que ha hecho de los naked dresses más dramáticos una de sus señas de identidad. Sin embargo, fuera de las pasarelas, sus estilismos por la ciudad de la moda también merecen un análisis, ya que esconden algunas de las claves más inspiradoras para vestir bien esta temporada.
El primero de ellos fue una clase magistral sobre cómo convertir una pieza aparentemente sencilla en un atuendo impecable. Para una sesión de compras con amigas, la artista apostó por un Brunello Cucinelli confeccionado en un tejido fluido y satinado de caída impecable. El vestido, de cuello cerrado, hombros ligeramente caídos y silueta relajada hasta media pierna, desprendía esa elegancia silenciosa que caracteriza a la firma italiana. Rompió su minimalismo con un cinturón ancho de malla metalizada para afinar su figura, unas gafas de sol de aviador, su Birkin (esta vez, a tono con el diseño) y unas sandalias naked de tacón firmadas por Gianvito Rossi.
Cyril Pecquenard/SIPA / Cordon Press


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