Ya tenemos color oficial de Pantone para 2026: se trata de un blanco roto, con un ligero matiz grisáceo, que promete protagonizar las tendencias de la próxima primavera-verano. «Queríamos destacar ante nuestro público cómo lo que está ocurriendo en nuestra cultura global se expresa y refleja a través del lenguaje del color», ha dicho Laurie Pressman, Vicepresidenta del Pantone Color Institute, sobre el exitoso proyecto que la compañía presenta de año en año.
“Hablamos de si es una evolución o un cambio sísmico”, añade Pressman en una llamada para hablar de la selección de 2026 con Vogue. «Nos dimos cuenta de que vivimos una época de transición. Buscamos la verdad. Buscamos posibilidades. Buscamos una nueva forma de vivir, porque todo lo que está pasando nos hace pensar: ‘Bueno, un momento, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo nos reseteamos? Estamos sobrecargados, sobreestimulados. Y queremos aliviarnos».
El alivio vendrá en forma de un tono que han bautizado como Cloud Dancer, «un blanco elevado que se lee como un soplo de aire fresco y está impregnado de una sensación de serenidad», como lo describe Lee Eisman, director ejecutivo de Pantone. «Se trata de expresar nuestra aspiración a un futuro libre de toxicidad y excesos. Cloud Dancer hace evolucionar nuestro deseo de satisfacción y armonía y el sentimiento de paz, unidad y cohesión.» Pressman añade: «No es un blanco descarnado, es concretamente un tono natural de blanco».
Es una elección inesperada. Dado el actual clima político y cultural, declarar un tono de blanco el color del año es una declaración audaz. Al mismo tiempo, observando el mundo que nos rodea -que es ante todo lo que hace el Instituto- es casi como si no hubiera otras opciones posibles. De hecho, todos buscamos la pureza, pero tenemos ideas muy distintas sobre cómo hacerlo.
Desde el punto de vista estético, el blanco es un color que no molesta, que no agita el barco, un color que se encuentra fácilmente en todo lo que nos rodea: en los coches, en la arquitectura, en los muebles e interiores, incluso en la comida, y desde luego en la moda, donde es un «clásico», que «nunca pasa de moda» y un «esencial del armario». El blanco alude simultáneamente a sensibilidades futuristas -minimal, austero, limpio- y tradicionales – «Es un buen día para una boda blanca», como dice la canción-. El blanco puede ser todo para todos, o cualquier cosa para cualquiera.

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