Hay algo en la forma que tienen las francesas de entender la belleza que sigue fascinando al resto del mundo. Quizá sea esa capacidad casi innata para parecer impecables sin dar la sensación de haberlo intentado demasiado, o esa mezcla tan característica entre naturalidad, despreocupación y sofisticación que resulta prácticamente imposible de copiar. Sea lo que sea, la doctora Marine Vincent –fundadora de French Pharmacy– ha reunido toda esa filosofía en su nuevo libro, The French Skincare Bible, donde desgrana algunos de los secretos mejor guardados de la belleza francesa.
Aquí comparte varias de esas reglas no escritas que, según ella, siguen definiendo la manera en la que las francesas se relacionan con el cuidado de la piel y el maquillaje.
Las francesas no buscan la perfección
“En Francia no gusta nada que se note demasiado el esfuerzo”, explica la doctora Vincent. “De hecho, suele considerarse algo bastante vulgar”. Igual que prefieren bolsos discretos, sin logos enormes ni estampados evidentes, también tienden a evitar los maquillajes demasiado cargados o artificiales.
Después de vivir más de veinte años en el Reino Unido, la experta asegura que una de las grandes diferencias que ha detectado es la relación mucho más relajada que tienen las francesas con el envejecimiento y con los rasgos únicos del rostro. Unos dientes ligeramente torcidos, unas líneas de expresión marcadas o ciertas imperfecciones no se viven como algo que haya que esconder a toda costa. “Nos gusta el carácter”, explica. “Las imperfecciones pueden resultar muy atractivas”.
Y sí, aunque muchas recurren a tratamientos estéticos como el bótox, la clave está en que prácticamente no se note. El objetivo nunca es transformar el rostro, sino refrescarlo de una forma discreta y natural.
Son fieles a su rutina de cuidado facial
Parte del estilo de vida francés pasa por tener una relación muy cercana con farmacéuticos y dermatólogos, a quienes acuden con frecuencia para pedir consejo también en cuestiones de skincare. Y una vez que encuentran una rutina que funciona, suelen mantenerse fieles a ella.
Frente a la obsesión constante por probar cada tendencia viral que aparece en redes sociales, las francesas prefieren confiar en fórmulas sencillas, eficaces y recomendadas por profesionales. Productos menos espectaculares a simple vista, pero que realmente funcionan a largo plazo. “La constancia es lo único que da resultados de verdad”, insiste Vincent.
Prefieren fórmulas naturales
Mientras en otros países la prioridad suele ser buscar resultados rápidos y potentes, en Francia existe una conexión mucho más fuerte con los ingredientes naturales y la tradición botánica de las farmacias francesas.
La doctora Vincent habla especialmente de las aguas florales y las aguas termales, presentes en algunas de las marcas francesas más icónicas como La Roche-Posay, Avène o Uriage. También menciona la arcilla como uno de esos ingredientes clásicos que han pasado de generación en generación gracias a su capacidad para calmar y equilibrar la piel.
Los secretos de belleza pasan de madres a hijas
Como ocurre en muchas familias, Vincent creció observando los rituales de belleza de su madre y sus abuelas. Recuerda perfectamente verla desmaquillarse cada noche con calma antes de aplicar sus tratamientos faciales. “Jamás la vi irse a dormir maquillada”, cuenta entre risas.

Más historias
‘El drama’ te dejará con la boca abierta
‘Street style’: los mejores looks del Mercado de las Flores de Vogue (edición primavera 2026)
Los Javis hacen historia en el Festival de Cannes tras ganar el Premio a Mejor dirección por ‘La bola negra’