El perfume que utilizo cuando necesito bajar el cortisol: Lapis Lazuli de Aristocrazy
Antes era fiel (superfiel) a un único perfume. Le declaré mi amor casi eterno y lo usaba con devoción cada día durante muchos años porque para mí era una manera de definirme y de reforzar mi identidad. Sin embargo, hace tiempo que decidí ser infiel en este terreno –como la mayoría de los consumidores de fragancias, ya que según datos de Kantar para Stanpa más de un 70% de personas utiliza diferentes fragancias según la ocasión– precisamente porque descubrí las ventaja que tiene también elegir la fragancia según el estado de ánimo y lo que necesites en cada momento. Así lo ha explicado en más de una ocasión el gran perfumista Alberto Morillas: “Llevar aromas específicos a menudo nos ayuda a comenzar con buen pie el proceso de prepararnos para una actividad como una noche de cita o una entrevista de trabajo”. Y en más de una ocasión he podido comprobar cómo los psicólogos recomiendan oler perfumes que nos hacen sentir bien cuando las cosas no van tan bien.
Elegir aromas en función de nuestro estado de ánimo
Por todo ello, a mi participar fondo de armario de olores –en el que tengo un perfume comfy a modo de vestido negro para cuando no sé qué ponerme ni cómo oler; algunos con olor a limpio para días tranquilos, y otros más dulces para ocasiones especiales– acabo de sumar otro para una situación bastante concreta de mi día a día (y del de la mayoría de los mortales). Lo uso cuando necesito bajar revoluciones, cuando me veo superada y cuando siento que los niveles de cortisol, si pudiera medirlos, están directamente por las nubes. Es como una especie de botón de emergencia para esos momentos o días de estrés en los que necesito un aroma reconfortante, calmante y que aporte claridad mental. Hablo de Lapis Lazuli, de Aristocrazy. Sí, la firma de joyería se ha inicia en el mundo de la perfumería nicho de la mano de Farlabo con una colección de fragancias inspiradas en la energía de los aromas y las piedras preciosas. Y concretamente este azul que rinde tributo al lapislázuli, una piedra azul índigo que muchas personas consideran símbolo de armonización y calma, me ayuda en los momentos de estrés. Vaporizarlo, para mí, es como hacer tres respiraciones profundas o practicar la postura del niño de yoga. Una especie de reducto de paz en forma de aroma.
La flor de azahar como nota reconfortante
El olor de Lapis Lazuli tiene notas bastante inesperadas como el arándano y el agave azul, pero también otras clásicas como pachuli, sal marina y flor de azahar. Y precisamente que tenga ese matiz calmante y el poder de aportar cierta claridad mental se debe a las propiedades reconfortantes de la flor de azahar. Tal y como explican los expertos en aromaterapia, las notas derivadas del naranjo pueden transmitir a nuestro cerebro una señal de familiaridad y confort. Y por eso es una nota muy empleada también en aromas de bebé y en los perfumes con olor a limpio. La flor de azahar, además, tiene la capacidad (universal) de invocar sentimientos y recuerdos íntimos y reconfortantes, muchas veces vinculados a la infancia y a épocas felices. Y eso, cuando el cortisol se pone por las nubes, viene bien. Muy bien.
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