Emily en Paris no sería la serie que es sin unas cuantas cosas que esperamos seguir viendo en la quinta temporada: Lily Collins como su indomable protagonista, Emily Cooper; la imposiblemente glamurosa Philippine Leroy-Beaulieu como su venenosa jefa, Sylvie; los divertidos estilismos de Mindy, a quien da vida Ashley Park; las pintorescas localizaciones de varias capitales europeas; y, por supuesto, el vestuario.
Con sus blusas estampadas con la Torre Eiffel, sus boinas chillonas, sus faldas asimétricas y sus disfraces de Audrey Hepburn, la ejecutiva de marketing del Medio Oeste dio la campanada en la Ciudad de la Luz, y desde entonces no ha dejado de subir la apuesta. La temporada pasada, al trasladarse a Roma, hubo una oleada de homenajes a Vacaciones en Roma. Pero, cuando nos reencontremos con nuestra heroína en esta nueva entrega, la veremos mucho más asentada en su nuevo hogar. Los estampados chocantes y esas complejas combinaciones, a veces tan impracticables, se mantienen, naturalmente, pero también hay un poco más de estructura y fundamento: más trajes y monos, más pantalones y shorts, un pañuelo atado al cuello para protegerse del «colpo d’aria» (el golpe de frío, como explica la propia Emily) y más zapatos planos, todo ello combinado con el nuevo y elegante bob recto de Collins.
La responsable de este cambio de look a la romana es la diseñadora de vestuario francesa Marylin Fitoussi, dos veces nominada a los Emmy, que ha estado supervisando la moda del éxito de Netflix de Darren Star desde el primer día. (Patricia Field, de Sexo en Nueva York y El diablo viste de Prada, fue asesora de vestuario en las dos primeras temporadas, antes de ceder las riendas por completo a su estimada colega). Cuando me encuentro con la exuberante Fitoussi en Zoom –toda pintalabios rojo brillante, un llamativo pañuelo negro en la cabeza y una camisa con volantes fluorescentes–, los orígenes del estilo de Emily quedan inmediata y abundantemente claros.
Antes del estreno de la serie el 18 de diciembre, la diseñadora de vestuario nos habla de sus musas más inesperadas para esta temporada, de cómo vestirá Emily en un deslumbrante viaje a Venecia y del personaje secundario que pronto emergerá como un sigiloso icono de estilo.
Cuando vemos a Emily en Roma, parece muy asentada: lleva más trajes, estampados, pañuelitos al cuello. ¿Qué ha cambiado en su estilo?
«Es más elevado. Hay muchas marcas italianas: Dolce & Gabbana, Fendi, Moschino. En los pañuelitos y todo lo demás, hay algo bastante romántico. Está más relajada, más sensual. Por una vez, ha elegido el amor antes que el trabajo, así que su ropa tenía que reflejarlo. También hay siluetas románticas: cortes estilo años 50, grandes faldas tulipán. Y Emily viste más de rojo. Es el color del amor, de la pasión, de las suelas de Louboutin, del poder. Esta vez, Emily rompe las reglas y se vuelve absolutamente intrépida.
También hay un nuevo corte de pelo –muy elegante y moderno–, lo que nos dio pie a cambiar las proporciones del look de Emily para que encajara mejor con eso. Y también rindo homenaje a muchas películas italianas en blanco y negro de los años 50″.
¿Quiénes son las estrellas de cine de esa época que te inspiraron?
“Sophia Loren: las películas que hizo con Marcello Mastroianni, como Matrimonio a la italiana y Ayer, hoy y mañana, y también Arabesco. Silvana Mangano en Arroz amargo, Claudia Cardinale, Anna Magnani. Todas son iconos, y tenían verdadero estilo y personalidad. También llevaban muchos lunares, que también se ven en Emily esta temporada”.
Las referencias a Audrey Hepburn no son tan pronunciadas como la temporada pasada, pero siguen ahí, ¿no?
“Hay un look que tiene esa silueta tan Audrey: los pantalones capri, el top de cuello barco y las bailarinas. Es sencillo, pulido y poderoso, y todo un cambio para Emily. Aprende de Sylvie que a veces menos es más, y hay algunos looks más así. Y también verás a Emily con más zapatos planos esta temporada. Está más asentada y madura”.
Háblame de tus otras musas inesperadas.
“Juliette Gréco en su época en Saint-Germain-des-Prés con Miles Davis: hay un look negro muy sencillo que hace referencia a eso. La silueta es tan pura que resulta casi chocante en el desfile. También hay una referencia a Capucine en La pantera rosa, con ese abrigo brocado retro de Huishan Zhang de los años setenta. Y hay algo de Anita Pallenberg en los 70, con los monos estampados.
Por otro lado, hay un poco de ‘mob wife’, a lo Sharon Stone en Casino. Hay un look que recuerda a ese rollo y esos tejidos, aunque nuestra silueta es diferente. Y hay un traje vintage con falda de tubo de Galliano que recuerda a Tippi Hedren en Los pájaros. Es precioso”.
¿Y cómo cambia el estilo de Emily de Roma a Venecia?
“Los conjuntos de Venecia son aún más románticos. Emily llega a Venecia con un crop top de lunares de Stine Goya y una falda tulipán”.
Los looks bicolores, la silueta y los detalles divertidos me recordaron un poco a Carrie cuando va a París… ¿puede ser?
“Seguramente estaba en un rincón de mi mente, tal vez fue un homenaje inconsciente. El corte es muy sencillo, pero las proporciones son un poco más extravagantes. Me encanta Sexo en Nueva York, así que quizá tengas razón. Tiene mucho que ver en eso de llegar a un sitio nuevo y querer estar espectacular”.
Pasando a Sylvie, esta temporada lleva un ‘naked dress’ que me pareció sensacional. ¿Cómo viste en Roma en comparación con París?
«Ese vestido es de The Attico. Sylvie es mucho más sensual en Roma. Muestra su sexualidad de un modo muy diferente al de París, es casi un poco más agresiva. En París, la vemos con piezas gloriosas de archivo de Alberta Ferretti, y es sexy y poderosa, pero se controla más y lleva más trajes. En Roma enseña más piel. Las formas y los materiales son diferentes. En el último episodio de esta temporada, en Venecia, lleva otro look de Attico: un vestido metálico. Es sencillo, pero muy potente».
Y Mindy siempre es lo más, claro. ¿Cuáles son tus looks favoritos de esta temporada?
Hay un minivestido azul con cuentas, un vestido amarillo y un look verde lima de una joven diseñadora española, Celia B. Es uno de mis favoritos porque no te lo esperas.
Esta temporada también has vestido a Minnie Driver, que interpreta a una amiga de Sylvie, la princesa Jane, un miembro muy excéntrico de la realeza.
«Fue amor a primera vista. Llegó al plató la noche antes de empezar a rodar, así que yo estaba sudando, en plan: ‘Por favor, Dios, dame el vestido ideal para ella’. Pero conectamos enseguida y construimos juntas su personaje. Lleva Stéphane Rolland, Selezza, La DoubleJ, Dolce & Gabbana y algunas piezas vintage. Nos apoyamos en ese estilo italiano estereotipado y dramático, y nos divertimos mucho».
Y, por último, la pareja formada por Luc y Julien. ¿Cómo han evolucionado sus respectivos estilos?
“Esta vez nos divertimos más todavía con Julien, e incluso con Luc, que ahora es un dandi. También tiene su momentazo esta temporada, en una fiesta en Maxim’s, y es muy Belle Époque. Estaba estupendo. Causó sensación en el set. Algunas de las chicas se pusieron celosas, me decían: ‘Oye, ¿no se supone que nosotras somos los iconos de moda en esta serie?’. Fue un momentazo”.
La quinta temporada de Emily in Paris se podrá ver en Netflix a partir del 18 de diciembre.
Este artículo se publicó originalmente en Vogue.co.uk
















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