ALBERTO PIZZOLI/Getty Images
Presentada fuera de calendario –la casa de modas suele presentar en la Semana de la Moda de París–, la colección Interferenze de Valentino se presentó entre los frescos del Palazzo Barberini, en cuya magnificencia coexisten en tensión el orden y el movimiento. Por un lado, el orden de la arquitectura, hecho de simetrías, proporciones y estructura; por otro, el movimiento que surge de las creaciones o, para la ocasión, incluso de las personas y modelos que poblaron las salas. En este diálogo entre Dionisos y Apolo –impulsos opuestos y complementarios en la filosofía de Friedrich Nietzsche–, Alessandro Michele puso en escena una colección que explora la pluralidad de la vida, con todas sus contradicciones.
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