10/05/2026

Eugenia Silva, en portada de ‘Vogue Líderes by Santander’: “Me preocupa cómo la velocidad con la que consumimos contenido está sustituyendo a la reflexión”

Ella es un gran ejemplo porque creció libre, creyendo firmemente en sus propósitos, y consiguiéndolos: “Crecí en una familia donde se valoraba la educación, el respeto y el esfuerzo, pero también la curiosidad. Esa niña inquieta sigue ahí: la que observaba todo, la que soñaba con viajar y descubrir el mundo. Mantener viva esa curiosidad es lo que me ha permitido seguir creciendo y reinventarme sin miedo. A los 14 años, les dije a mis padres que quería vivir mi vida y ver mundo. Y así hice. ¡Hasta que no lo conseguí no paré! Desde los 16 años soy autosuficiente”. Desde su oficina en el madrileño paseo del Pintor Rosales, donde se realizaron las imágenes que acompañan esta entrevista, dirige a los equipos de The Crew y LIMITED (agencia de talentos) y ve cómo cambia ese mundo, pero también se enfrenta a nuevos retos, a aprender a delegar, a pasar de estar delante de las cámaras a organizar todo detrás de ellas y a “liderar desde la calma, no desde la urgencia”. Y esa calma es con la que afrontó, el pasado mes de octubre, una operación que le hizo frenar compromisos y obligaciones. “Hay que hacerlo cuando es necesario. A veces, el silencio es lo que te devuelve la perspectiva”.

¿Qué aprendizajes de tu época de modelo has aplicado a tu empresa para hacerla mejor?

La disciplina. La moda me enseñó que el trabajo bien hecho no tiene atajos. Aprendí a valorar los detalles, a respetar los procesos y a cuidar las relaciones. Trabajar con visionarios como Giorgio Armani, John Galliano, Alexander McQueen o Jean Paul Gaultier,  posar para las ópticas de Steven Meisel o Bruce Weber, o compartir campañas con Cate Blanchett, me mostró la importancia de la excelencia silenciosa: esa que no grita pero deja huella. Y te diría que igual de importante para mí fue la etapa de estudiante, estuve 10 años compaginando mi profesión con los estudios superiores. La abogacía me aportó constancia, esfuerzo, capacidad de concentración y metodología, además de unos conocimientos teóricos que hoy por hoy sigo aplicando.

De hecho, desde Ellas Hablan Código, quieres transmitir lo importante que es formarse en algo que abre puertas, ¿qué iniciativa consideras más importante para conseguirlo?

Me emociona especialmente el programa de becas que estamos impulsando junto a varias empresas de diferentes sectores y que está actualmente en curso. Haber formado a más de un centenar de niños y niñas es uno de los éxitos más potentes de este joven proyecto. Lo importante es que entiendan que programar no es solo escribir código: es aprender a pensar, a crear y a imaginar soluciones.

¿Qué valores te gustaría trasladar a las nuevas generaciones?

Les diría que no hay límites, que no tengan miedo de soñar en grande. ¡Que es lo que yo hice! El futuro no se hereda, se construye. Y la verdadera fuerza está en la autenticidad: en ser fieles a lo que sienten y en confiar en su voz. Una vez que tienes el sueño, buscarás las herramientas para hacerlo realidad.

¿Y qué mensaje te darías si pudieras volver atrás?

Me diría lo mismo que le digo a los jóvenes que me piden consejo: que no corran, que siempre reflexionen y disfruten del camino. A veces ese camino te lleva a lugares maravillosos, y es importante detenerse un segundo para disfrutar del paisaje. Les diría que confíen en su instinto, que escuchen siempre su voz interior y que entiendan que los desafíos no son obstáculos: son parte del viaje.

¿Y cuáles trasladas a tu equipo? ¿Cómo les motivas?

Con confianza y ejemplo. No trabajo con jerarquías rígidas, sino con complicidades. Me gusta rodearme de personas que admiro, y dejar que cada una brille en lo suyo. Motivar es inspirar. Cuando el equipo siente que lo que hace tiene sentido, la energía se multiplica sola. Creo firmemente que los mejores resultados son siempre consecuencia de una buena labor de equipo.

Eso tiene mucho que ver con el liderazgo contemporáneo, más gentil y colaborativo, ¿qué tipo de jefa eres?

Creo en el liderazgo constructivo. En inspirar, no imponer. Para mí, un buen líder es alguien que construye entornos seguros donde las personas puedan aportar lo mejor de sí mismas. Me gusta pensar que en The Crew y LIMITED lideramos desde el respeto y la admiración mutuos.

El mundo del emprendimiento tiene sus complejidades, ¿cómo te enfrentaste a lanzar un proyecto propio?

Desde el principio tuve claro el modelo de negocio que quería,  una productora creativa diferente: humana, sofisticada y con visión  internacional. El punto de partida fue la intuición. Sabía que la industria necesitaba equipos capaces de traducir emoción en estrategia. Y ese fue nuestro propósito. Y hemos crecido de forma orgánica, pero sólida.

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