04/07/2026

Harley Weir trabajó con Dilara Findikoglu en un vestido de novia de cuento de hadas e inspiración irlandesa

Dilara Findikoglu confeccionó el vestido de novia de Harley Weir la noche antes de que la novia volara a Irlanda para casarse con John Kelleher en el castillo de Lismore. Utilizando como base el look 26 de la colección de otoño-invierno 2023/24 de la diseñadora turca, Weir buscó en Etsy «pequeños detalles» para mejorar el ya exquisito corsé de Findikoglu, dado que la diseñadora no lo veía lo bastante ornamentado para la boda de su amiga fotógrafa. «Vamos a subirlo de nivel», dijo Dilara, que se mantuvo en contacto con la novia, amante de la moda vintage, mientras Harley buscaba telas centenarias y la diseñadora ultimaba su colección de primavera-verano 2026.

Las lectoras de Vogue Runway sabrán que Weir ejerció de modelo en el desfile de otoño-invierno 2025/26 de Findikoglu, en el que, por indicación de la diseñadora, las chicas encarnaron a etéreas estrellas del rock de vuelta de todo con aires medievales. Fue el paraíso en la tierra para Harley, que afirma que, si pudiera, viviría vestida siempre de época. «Me sentí como una princesa, de hecho», reflexiona sobre su vestido de novia: una creación de alta costura adornada con lazos y complementada con un velo prerrafaelita a lo Princesa Leia, también imaginado por Dilara. «Era una cosa bellísima y efímera», dice Harley, que se deleitó viendo cómo el barro salpicaba el delicado bajo mientras daba un paseo por los jardines después de la ceremonia, sobre unos Manolos que encontró en Vestiaire y blanqueó en la bañera. «Me gusta la ropa con historia».

Había más historias por venir. Las damas de honor de Harley, que llevaban bonitos vestidos rosas de Simone Rocha, ayudaron a Weir a quitarse el corsé y ponerse una de las confecciones de croché de Jaimee Callon McKenna para la cena nupcial de sopa de guisantes, rosbif y crème brûlée. «Le envié a Jaimee unos motivos de círculos de piedra antiguos de Escocia», señala la novia, que llevó la estética hechicera al siguiente nivel con un collar de cadena de croché de Arielle de Pinto, unos zapatos tallados en madera por el novio de Callon McKenna, pendientes de perlas de Paspaley y un bolso vintage de YSL conseguido, de nuevo, gracias a los diosa de la fortuna de Vestiaire.



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