El recogido de Kaia Gerber que querrás replicar en tus próximos eventos
Los estilismos para bodas, fiestas y eventos están experimentando un cambio de dirección en cuanto a estilo refieren. Ahora que el equilibrio entre la sofisticación y la naturalidad son premisas básicas a la hora de elegir, un recogido como el que ha lucido Kaia Gerber en su última aparición demuestra que, a veces, la mejor elección es la más sencilla.
Lejos de los moños rígidos o de los peinados excesivamente pulidos y los clean looks que han dominado durante años la escena, la propuesta de Kaia recupera una estética mucho más relajada. Se trata de un recogido bajo con volumen en la parte de la coronilla, con un acabado ligeramente desenfadado y dos mechones delanteros que enmarcaban su rostro. Un peinado que parece hecho en apenas unos minutos, aunque detrás haya un estudiado equilibrio entre estructura y lo effortless.
Su punto más fuerte: la versatilidad del recogido. Aguanta una ceremonia al aire libre, una comida interminable o una pista de baile sin perder ese aire sofisticado. Y, si el calor hace de las suyas, el efecto sigue funcionando: un mechón que se mueve con el viento o el sudor aparece solo refuerzan ese acabado despreocupado que define el look. La clave está en no intentar que todo permanezca intacto durante horas. Un poco de textura en la raíz, un moño sin exceso de tirantez y unos mechones estratégicamente colocados bastan para conseguir un resultado elegante sin caer en el exceso. Es ese tipo de peinado que parece haber surgido de forma natural, aunque cada detalle esté cuidadosamente pensado y decidido desde hace días.
Aunque el verdadero protagonista de este análisis sea el recogido, sería imposible no detenerse un instante en el vestido. Kaia Gerber apostó por un diseño negro de gasa semitransparente, con un profundo escote en V y volantes que recorrían el cuerpo aportando movimiento y ligereza. Una pieza de inspiración romántica, pero con un punto de sensualidad, que demuestra por qué un peinado despejado era la elección más acertada: el recogido equilibra el dramatismo del vestido, deja que los volantes y el escote respiren y evita que el conjunto resulte recargado. Es el ejemplo perfecto de una regla que nunca falla en estilismo y es que cuando una prenda habla alto, el peinado solo tiene que acompañarla.
El conjunto de Kaia Gerber demostraba que la elegancia también puede encontrarse en un moño ligeramente deshecho, unos mechones que acarician el rostro y la seguridad de quien sabe que, a veces, menos estructura significa mucho más estilo.


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