Llegados directos desde 2010, los kimonos se imponen en los estilismos más ‘cool’ de la oficina
Coachella hace una década era el hervidero de tendencias más plausible y el cual todos esperábamos cada mes de abril y si había una pieza –con permiso de los shorts vaqueros y de las coronas de flores– con la que soñábamos con llevar de diario eran los kimonos. Las it-girls jugaban con las superposiciones, los mezclaban con pantalones cortos, con vestidos encorsetados y con Converse de bota blancas.
Lo que antes era sinónimo de boho relajado ahora se convierte en un recurso de estilo estratégico para transformar cualquier look de oficina. el imaginario boho se eleva y los kimonos se mezclan con pantalones harem de corte fluido, se superponen a vestidos etéreos o se combinan con vaqueros anchos y camisetas básicas, logrando un efecto arquitectónico y ligero a la vez.
Lo más interesante está en Vogue Líderes:
Lejos de transmitir únicamente un aire relajado, esta temporada los kimonos se actualizan gracias a la mezcla de texturas, al poder del layering y a los accesorios estratégicos. Son la prenda que mejor resuelve el dilema de las mañanas otoñales cuando todavía no hace frío suficiente para el abrigo, pero sí necesitamos algo que aporte estructura y estilo a nuestros looks. Esta temporada, los kimonos ya no son una fantasía de it-girls ni una pieza de festival: son el recurso más inteligente para elevar los looks de oficina y salvar, con éxito, el armario de entretiempo.
Cómo incorporar los kimonos a los ‘looks’ más sofisticados de oficina
Es momento de asimilarlo: el verano se ha acabado y la rutina ya se adueña de nuestras mañanas. Ni hay tiempo para desayunar con calma y con vistas al mar, ni cabida para el paseo matutino de un par de horas antes de irnos a la playa a leer y pasar el día de cala en cala. Por consiguiente, es hora de guardar nuestros bikinis, los pareos y la gafas de bucear pero, como ha pasado con las chanclas, los kimonos se quedan para ejercer de protagonistas de los estilismos más cool de oficina.
Las claves para llevarlos en un contexto urbano sin que el talante relajado protagonice nuestros estilismo consiste en mezclar texturas y apostar por los accesorios. El layering sigue siendo el eje centrar y en torno al cual girarán todas las mezclas y el carácter arquitectónico y estructural de los tejidos. Un kimono en tejido gaseoso formará el tándem perfecto con unos vaqueros de corte holgado y un tank top blanco. Para los zapatos, no lo dudes, alarga la vida de tus sandalias.
El kimono se convierte en ese comodín que no solo acompaña en la transición del verano al otoño, sino que redefine cómo entendemos el estilo boho en un contexto urbano. Más que un simple recuerdo festivalero, ahora es sinónimo de versatilidad, sofisticación y la pieza favorita de las que más saben y están cansadas del minimalismo.
La selección de kimonos definitiva:

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