Una boda en Cantabria: el ‘si, quiero’ de Nerea y Aingeru
Para esta novia, planear una boda no era nada nuevo. En 2020, Nerea fundó Bodas Muy Mía, una empresa de organización y dirección creativa de bodas y eventos con base en Bilbao. Para su gran día, no dudó en confiar en su propio equipo para la planeación: al fin y al cabo ¿quién mejor que la propia novia para interpretar los gustos de la pareja con absoluta fidelidad?
Nerea y Aingeru llevaban juntos desde el 2017, “Nos conocimos de copas en Bilbao, por unos amigos en común”, cuentan los novios. Tras siete años de relación, Aingeru le pidió matrimonio a Nerea en Formentera. “Es el lugar en el que pasamos nuestros veranos desde que nos conocimos. La isla es nuestro lugar mágico”, cuenta la novia.
Los novios se dieron el “sí, quiero” el 25 de octubre en la Iglesia Santa María de la Asunción, en Castro Urdiales, Cantabria. “Fue muy divertido. Los invitados vinieron a Cantabria a pasar el fin de semana de la boda, lugar donde los dos pasamos nuestros veranos desde pequeños. El viernes hicimos la preboda en La Primera Vaca, el sábado la boda y el domingo la postboda en La Cabañuca”, recuerdan los novios. La celebración tuvo lugar en La Huerta de Cubas. “Es cerca de donde veranea Aingeru con su familia desde pequeño», añade Nerea.
Aunque la boda no siguió una temática concreta, la novia tenía clara la estética que quería transmitir. “Buscábamos un estilo elegante y, a la vez, relajado pero con mucha personalidad. Elegimos colores propios del otoño y de la naturaleza: el verde, naranja y crema como protagonistas”, recuerda la novia. De hecho, todo el proyecto de decoración de la boda fue diseñado por Nerea, lo cual resultó en una boda que perfectamente reflejaba los gustos y la esencia de ambos. “En general, la boda fue muy nosotros; cada cosita del día hablaba de nosotros. Estuvo muy mimada: nos dedicamos al sector y somos muy detallistas”, cuenta.
Su experiencia como wedding planner brilló especialmente en los detalles del día. “En la ceremonia contamos con las chicas de The Gastis y la agrupación elegida fue piano, violín y soprano. La verdad es que contamos con ellas para muchas de nuestras bodas y son una maravilla. Durante el cóctel tuvimos a un DJ pinchando vinilos; también a una bailarina de ballet contemporáneo que realizó distintos pases y a una artista en directo, Trazos de Nita (mi prima Juana)”, explica. “Después del banquete contamos con el grupo Third Floor Rock; lo teníamos clarísimo, desde que empezamos a organizar la boda, ¡nos encantan! Fue uno de los momentos que más disfrutamos y, para dar cierre al día, tuvimos a Johny Zen DJ junto a Yorch con el violín electrónico”, finaliza.
La novia llevó un diseño de Castellar Granados
El vestido de la novia fue diseñado por Castellar Granados y lo combinó con unos zapatos color marfil de Prada. En cuanto a la joyería, Nerea eligió piezas llenas de significado para ella. “Los pendientes principales fueron unas criollas de Suárez, que fueron un regalo de los padres de Aingeru durante la pedida, que la celebramos el pasado agosto en la casita de mis abuelos durante un fin de semana junto a nuestros padres y hermanos. Para el baile de pareja me quité el cuello del vestido y me puse una gargantilla de Suma Cruz, regalo de mi hermano”, desvela la novia.

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