29/06/2026

La boda en la playa de Valentin y Clémentine: una celebración de alma setentera (y llena de color) en Cap Ferret

Para la organización y decoración del evento contaron con el equipo de Superplanners. “Queríamos una boda diferente, una que dejara huella, tanto para nosotros como para nuestros invitados. Nos encantan las experiencias inmersivas, por eso la elección del lugar, los proveedores y la decoración fue tan importante. No dejamos nada al azar, asegurándonos de que todo fuera exactamente como siempre lo habíamos imaginado”, señala la pareja. “Nos encanta el color, pero no queríamos nada superficial. Nuestra inspiración se inclinaba hacia la estética de los años 70, con un aire vintage, colorido, divertido y moderno, como si cada momento se viera a través de un filtro retro. Las bodas españolas nos fascinan por sus elecciones audaces e inesperadas, y fueron una verdadera fuente de inspiración. También nos cautivó la dirección artística de la película L’Amour Ouf y el universo visual de Wes Anderson, y queríamos crear una boda que fusionara diferentes atmósferas y mundos, reflejando todas las facetas de nuestra personalidad”, zanjan.

Los adornos florales eran de EFFLORESCENCE –igual que el ramo de la novia– y para la papelería contaron con una amiga de la pareja. «“Nuestra talentosa amiga Zoé (@iziawonderland) se encargó de la papelería: el save the date, las invitaciones, los menús, los marcasitios y el seating plan. Transformó toda la papelería en verdaderas obras de arte. Su visión divertida, colorida y juguetona, combinada con sus diseños dibujados y pintados a mano, le dio a cada detalle una personalidad única y alegre. ¡Algunos invitados incluso se llevaron las creaciones, les encantaron!”, explican.

“Los manteles individuales de Call It By Your Name y los platos Popolo añadieron el toque mágico a la decoración: mesas rebosantes de color, vibrantes y llenas de vida, en perfecta sintonía con nuestro universo. Cada elemento contaba una historia sobre nosotros, nuestra energía libre y festiva, y creaba una atmósfera envolvente donde cada invitado podía sentirse transportado a nuestro sueño”, indican Valentin y Clémentine.

Para los novios, el lugar hablaba por sí solo y no querían recargarlo demasiado: “La pieza central era la pista de baile: guirnaldas brillantes, bolas de discoteca y una alfombra de cuadros blancos y negros: un toque gráfico y atrevido que reflejaba nuestro universo. Una auténtica fiesta, un guiño a las primeras noches que compartimos en nuestra adolescencia, donde nuestra historia de amor comenzó”, dicen.

Sin embargo, más allá de la decoración, lo que más gustó a la pareja de su gran dia fue el calor de sus seres queridos, que hicieron que todo fuese inolvidable. “Sus discursos, sus gestos llenos de cariño y su sola presencia durante toda la celebración crearon momentos que jamás olvidaremos. No hay nada más conmovedor que las palabras que dejan una huella imborrable, mezclando la nostalgia con la creación de nuevos recuerdos. Este es el corazón de toda celebración: compartir el amor en toda su sencillez y profundidad”, finalizan.

A continuación, todos los detalles de la boda en la playa de Valentin y Clémentine:

Ver fuente