27/06/2026

La boda en Madrid de Ángela y Miguel: una celebración en un hotel emblemático en pleno centro de la ciudad

Para mantener esa esencia de fiesta de noche de otoño que los novios deseaban, se decantaron por tonalidades como el negro, el granate, el rojizo y el morado. “Los salones del Ritz ya tienen mucha información, pero quisimos realzarlos incorporando puntos de luz indirecta y tenue a lo largo del salón; velones en recipientes de cristal en el pasillo y entrada; mesas altas y bajas vestidas con manteles a rayas negras y blancas –que escogimos en EventOH–; candelabros y centros florales para las mesas –hortensias con algún despunte en tonos rojos–; copas en los mismos tonos sobre totems blancos en la entrada al hotel y en el salón y una composición de vegetación en distintas alturas que rodeaba el espejo y la tarima a modo de jardín floral. De las flores del Ritz se encargó Brumalis”, explican. Las flores de la iglesia y el ramo de novia fueron cosa de Loreto Aycuens. «Nos decantamos por un ramo de claveles hipnosis, en tonos morados, que encajaban perfectamente con la esencia del vestido e iban a juego con los zapatos. Me hacía especial ilusión que fuesen claveles, porque me recuerdan a Madrid y Jerez», comenta Ángela. Tal y como cuentan los novios, las invitaciones se las encargaron a bethkittay_design; los misales al Grupo Alborada y los menús que colocaron en las mesas al propio Ritz.

La novia se vistió de Helena Mareque

El vestido de novia lo diseñó Helena Mareque. “Haber tenido la oportunidad de vivir de primera mano el proceso creativo de Helena ha sido un auténtico privilegio y uno de los recuerdos más bonitos que tengo de la preparación de la boda. Desde que diseñó el vestido de una de mis hermanas mayores, ya me impresionó su estilo y el carácter que imprimen todos sus diseños, que no dejan indiferente a nadie. No me equivocaba: el tacto y cariño que ha puesto Helena en la elaboración del vestido ha sido fuera de lo común y le estaré siempre agradecida” desvela Ángela.

Sobre el vestido, se decantaron por un crepé de lana y seda, con delicados flecos también en seda. Después, fueron dando forma a un vestido cuello halter y ajustado al cuerpo, con la espalda descubierta y detalles tipo joya que envolvían el vestido, y una capa de la misma tela, también cubierta por flecos a distintas alturas. Añadieron al final el velo de tul corto y voluminoso, tipo tocado.

La novia completó el look con unas sandalias de satén oscuro con cristales brillantes, un diseño de Aquazzura.

Ángela llevó joyas con mucho significado: unos pendientes estilo vintage que le dejó su tía Verónica; alianzas de Suárez; un brazalete de la Joyería Tremiño que es fue especial porque se lo regaló su suegro por la pedida y dos anillos de compromiso para distintos momentos del día que diseñó Miguel. En cuanto a los accesorios, Ángela llevó unos guantes satinados de Guantes Varadé y, para la fiesta, un tocado de Isabel Terroso, de Balel Luxury Hats. “Fue un verdadero lujo trabajar con Isabel, que se volcó conmigo desde el principio y entendió perfectamente la esencia de lo que quería”, finaliza la novia.

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