06/07/2026

La boda en Sevilla de Esther y Francisco: una boda romántica (con aires toscanos) y dos vestidos diseñados por la propia novia

La boda en Sevilla de Esther y Francisco

Esther, diseñadora y fundadora de DHER Collection, firma especializada en moda flamenca, y DHER Bridal, dedicada al diseño nupcial, conoció a Francisco, el que ahora es su marido, cuanto trabajaban en una empresa textil. “Fue en 2018, aunque no fue hasta 2020 cuando comenzó nuestra relación”, reconoce Esther.

Años después se prometieron en Maldivas, en una playa desierta en la que estaban disfrutando de un precioso atardecer. “Acabábamos de terminar la reforma de nuestra casa y era el primer viaje que hacíamos después de muchos meses de obras, decisiones y listas interminables. Estábamos deseando desconectar, y en ese contexto, con una puesta de sol espectacular pasó. No podría imaginar un escenario mejor”, recuerda la novia.

Celebraron su boda en Sevilla el pasado 6 de junio, concretamente en la Iglesia Colegial del Divino Salvador. “Para ambos, la ceremonia religiosa fue uno de los momentos más especiales del día. La misa fue oficiada por uno de los primos de Paco, que nos dedicó unas palabras profundamente personales sobre el amor, la familia y el compromiso, alejándose de los discursos convencionales. La música también tuvo un significado especial. Paco estudió violín durante años en el conservatorio y escuchar aquellas piezas interpretadas durante la ceremonia en directo por el cuarteto de Arturo Artigas fue profundamente emocionante, ya que muchas de ellas habían formado parte de su vida desde niño”, desvela.

Tras pasar por el altar, la pareja y sus invitados se dirigieron a Hacienda Los Molinos de Maestre, una hacienda del siglo XVII dedicada a la organización de eventos, para la celebración del banquete. Contaron con la ayuda de la wedding planner Sara León para la planificación y organización de su gran día.

“La inspiración nació del propio lugar y de todo aquello que forma parte de nuestra historia: los tejidos, el mármol, las ostras, el ambiente familiar, la luz andaluza y los objetos cargados de memoria. La finca, con aires toscanos, inspiró una boda romántica, elegante y profundamente conectada con el sur y con nuestra historia”, cuenta la pareja. “Los blancos y marfiles dominaron las flores, las mesas y los textiles, acompañados por matices rosados, coral, arena y piedra que evocaban los atardeceres andaluces. Sin embargo, la verdadera paleta de la boda fue la luz. Desde el principio tuve claro que quería construir la celebración alrededor de ese instante fugaz en el que el sol comienza a caer y todo se tiñe de tonos dorados. El cóctel se desarrolló precisamente durante esa hora mágica y, cuando la noche tomó el relevo, las grandes lámparas de pera suspendidas sobre las mesas prolongaron esa misma luz cálida hasta bien entrada la madrugada”, añaden.

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