A lo largo del día fui consciente de algo curioso: casi –y digo casi porque nunca llueve a gusto de todos y no pasa absolutamente nada– nadie cuestionó el conjunto, al contrario. Mi chándal dejó de ser visto como una prenda perezosa para convertirse en un gesto de estilo. El truco estaba en el equilibrio. Lo deportivo se eleva con piezas estructuradas, con tejidos de calidad o con accesorios que tradicionalmente asociamos a contextos más formales. En este caso, la americana heredada y las bailarinas en formato Tabi de Libertas actuaban como ese ancla elegante que daba sentido al conjunto. No es ir en chándal, sino reinterpretarlo.
Al final de la jornada, mientras regresaba a casa con la misma soltura –y comodidad– con la que había empezado el día, entendí por qué ese look había generado tanta reacción. No era solo una cuestión de estilo, sino de actitud. El athleisure funciona cuando se lleva con convicción, cuando no se pide permiso para mezclar códigos y cuando se asume que la moda es mucho más interesante cuando se sale un poco del guion. Y sí, quizá no todos los días sean de chándal y tacones, pero saber que pueden serlo cambia por completo la manera de vestirse y de enfrentarse a la oficina.
Del mismo modo, no es casualidad el auge del athleisure. Su ascenso ha ido de la mano del teletrabajo. Desde que el salón se convirtió en oficina improvisada, aprendimos a priorizar la comodidad sin renunciar del todo a sentirnos arregladas. Ese híbrido entre pijama y uniforme laboral ha redefinido nuestra forma de vestir y, cuando hemos vuelto a pisar la oficina, algo de esa libertad se ha quedado con nosotras. El chándal ha dejado de ser exclusivo para el sofá y es capaz de adaptarse a una videollamada o a una reunión presencial con solo cambiar los complementos. Quizá por eso hoy el athleisure funciona tan bien, porque responde a una nueva manera de trabajar, más flexible, más real y, sobre todo, más consciente de que el estilo también puede –y debe– ser cómodo.
He aquí las piezas indispensables que componen el armario ‘athleisure’ perfecto:

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