24/06/2026

La nostalgia como brújula estética: por qué el ‘look’ de Miley Cyrus habla más del presente que del pasado

Anatomía del ‘look’ de Miley Cyrus: nostalgia salpicada de presente y poder

Hay estilismos que se llevan puestos, sin más, prendas que visten, y otros que funcionan como un manifiesto cultural y hablan por sí solos. El último look de Miley Cyrus pertenece a esta segunda categoría: una composición estética que representa la fusión de épocas enteras.

Al verlo, lo primero que llama la atención es la contundencia visual de su abrigo, una mezcla imponente de pelo y acolchado que parece encerrar una idea clave del momento presente: la necesidad de ocupar espacio –véase el objetivo principal de muchas de las marcas de moda actuales como Nude Project o Eme Studios y el propósito de crear un universo comunitario entre sus adeptos–. Tras años de minimalismo, lujo silencioso y discreción pandémica, el volumen vuelve no como capricho estilístico, sino como gesto emocional. Hay una urgencia por expandirse, por recuperar una presencia que el aislamiento redujo a pantallas y perfiles y, sobre todo, de recuperar esa sensación de sentirse especial y diferente que tanto nos gusta –aunque no queramos reconocerlo– a los humanos.

Otro hito que sale a relucir en materia de tendencias en el conjunto, concretamente en el abrigo, de la cantante de Flowers es la disolución de los límites entre funcionalidad y sofisticación. La prenda combina el lenguaje técnico del outdoor a través del acolchado de la parte del pecho con el lujo tradicional y el guiño a la estética Mob Wife, reflejando el ilogismo social –y profundamente aspiracional– de mezclar continuamente contextos antes separados. La moda empieza a vestir esa tensión entre lo cotidiano y lo especial o lo que antaño estuviere reservado para ocasiones especiales –véase el abrigo de visón de nuestras abuelas que solo salía a pasear para las fiestas de guardar–. En ese sentido, la pieza superior del look no solo la abriga, sino que enuncia una nueva definición de poder y de libertad propiamente, la de usar dónde, cuándo y cómo se quiera una pieza.

Vayamos más allá. Sus pantalones de cuero de corte acampanado introducen un diálogo más, esta vez con el pasado. No es casual que el revival de los 70 y el amor por el boho siga tan vigente. La nostalgia se ha convertido en una herramienta identitaria: nos permite recuperar referentes estéticos que tuvieron significado emocional en su momento y reactivarlos desde la madurez.

Una intersección entre épocas; así es cómo la conversación entre pasado y presente continúa en los accesorios, especialmente en las cadenas doradas que decoran la cintura de Miley. El bling-bling ya no es un símbolo unilateral de estatus, sino una lectura posmoderna del lujo. Su brillo tiene un tono casi irónico, más allá de ser ostentoso revisa los códigos fundamentales del Y2K. Funciona como puente entre la estética dosmilera, el hip-hop que redefinió la noción de éxito visual y la actual cultura de la imagen, donde cada detalle puede generar conversación.

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